Un tren visto de frente, reducido a círculos y líneas que parecen cortar el aire. La proa de un transatlántico que se alza, inmensa, sobre unas diminutas gaviotas. Letras alargadas, geométricas, casi arquitectónicas. Los carteles art déco de los años veinte y treinta tienen una fuerza y una elegancia que los hacen inconfundibles, y que explican por qué siguen fascinando casi un siglo después. Reconocerlos no requiere ser experto: basta con conocer unos pocos rasgos visuales, como la geometría estilizada, la sensación de velocidad, la tipografía y ciertos temas, y entender el contexto de optimismo y modernidad en el que nacieron.
Un estilo con nombre posterior
Curiosamente, quienes crearon aquellos carteles no hablaban de art déco. El término se acuñó mucho después, en los años sesenta, como abreviatura de la gran Exposición internacional de artes decorativas e industriales modernas celebrada en París en 1925, que se considera el gran escaparate de aquel estilo. En su época se hablaba más bien de «estilo moderno» o, en algunos países, de diseño aerodinámico.
El art déco se desarrolló sobre todo entre los años veinte y treinta, y abarcó arquitectura, mobiliario, joyería, moda, objetos y, por supuesto, gráfica. Fue un estilo de la modernidad: de los coches, los trenes rápidos, los transatlánticos, los aviones, los rascacielos y la electricidad.
Rasgo uno: la geometría estilizada
El rasgo más reconocible del cartel art déco es su manera de estilizar las formas. Las figuras, los objetos y los paisajes se simplifican y se reducen a formas geométricas: círculos, arcos, líneas rectas, triángulos, abanicos. A diferencia de la abstracción pura, el art déco no elimina el tema, pero lo convierte en una construcción casi arquitectónica.
Un tren se convierte en una sucesión de círculos y raíles; un barco, en un volumen monumental de líneas verticales; una figura humana, en una silueta alargada y elegante.
Rasgo dos: la velocidad y el movimiento
Muchos carteles art déco celebran la velocidad. Líneas paralelas que sugieren movimiento, perspectivas que se alejan hacia un punto, formas que parecen avanzar hacia el espectador. Los transportes, como trenes, barcos, aviones y automóviles, son protagonistas habituales, y el cartel intenta transmitir la emoción de un mundo que se movía más deprisa que nunca.
Rasgo tres: la tipografía
En el cartel art déco, la letra forma parte de la composición tanto como la imagen. Las tipografías suelen ser geométricas, a menudo sin remates, con letras alargadas o muy contrastadas, a veces construidas con plantillas. El texto se integra en la imagen, se alinea con sus líneas, se convierte en un elemento arquitectónico más. Hablamos del papel de la letra en los carteles en la tipografía en los carteles culturales europeos.

Rasgo cuatro: el color y el degradado
La paleta del art déco combina a menudo colores intensos con negro, dorado o plateado, y usa con frecuencia degradados suaves, conseguidos en muchos casos con aerógrafo, que dan volumen y brillo a las formas. Ese contraste entre planos de color nítidos y transiciones suaves es muy característico.
Rasgo cinco: los temas
Además de los transportes, los carteles art déco anunciaban destinos turísticos, balnearios, licores, perfumes, espectáculos, moda y productos de la vida moderna. El lujo, el viaje y el ocio son temas recurrentes, reflejo de una época que, al menos en sus imágenes, celebraba el progreso.
Un nombre propio: Cassandre
Si hay un cartelista asociado al art déco, es A. M. Cassandre, seudónimo del artista francés Adolphe Mouron. Sus carteles para compañías ferroviarias y navieras se cuentan entre los más célebres de la época. Su cartel Étoile du Nord, de 1927, reduce un tren a raíles que convergen hacia una estrella en el horizonte; su cartel para el transatlántico Normandie, de 1935, presenta la proa del barco desde abajo, con una escala casi abrumadora. En ambos se ven todos los rasgos del estilo: geometría, velocidad, tipografía integrada y un uso magistral del degradado.
Otros cartelistas, en Francia y en otros países, desarrollaron variantes del mismo lenguaje, cada uno con su acento.
Originales y reproducciones
Los carteles art déco originales son hoy objetos de colección, a menudo valiosos. Muchas de sus imágenes se reproducen, pero conviene saber que la obra de muchos cartelistas de la época sigue protegida por derechos de autor, porque sus autores murieron hace menos de setenta años. Es el caso, por ejemplo, de Cassandre, fallecido en 1968. Una reproducción responsable debe contar con la licencia correspondiente. Hablamos de ello en el regreso de los carteles vintage a los interiores.
El art déco en casa
Un cartel o una lámina de inspiración art déco aporta elegancia, geometría y un aire de viaje a cualquier pared. Funciona especialmente bien en recibidores, que se convierten en una especie de estación de bienvenida; en salones de líneas limpias; y en espacios con detalles de latón, terciopelo o madera oscura que recogen la sofisticación del estilo.
Las láminas de Bendíra no son art déco, pero algunas obras de Luz del sur, con sus arcos superpuestos y soles bajos, comparten el gusto por la geometría estilizada y por la luz del viaje.
Para seguir leyendo: La historia del cartel artístico europeo, Decoración mediterránea contemporánea: arte y materiales y Cómo leer la descripción técnica de una lámina artística.