Cuando se habla de la calidad de una lámina, el gramaje aparece casi siempre: «papel de 200 gramos», «papel de 300 gramos». Parece un dato sencillo y definitivo, como si más gramos significaran automáticamente mejor papel. Pero el gramaje es solo una de las características del papel, y no siempre la más importante. Indica cuánto pesa, no de qué está hecho, ni lo rígido que es, ni cómo recibe la tinta. Entender qué mide exactamente, y en qué se diferencia de otras propiedades como el grosor, la rigidez o la textura, ayuda a interpretar mejor las fichas de las láminas y a no dejarse llevar solo por un número.
Qué mide el gramaje
El gramaje expresa el peso del papel por unidad de superficie, en gramos por metro cuadrado (g/m², a veces escrito gsm en inglés). Si tomáramos un metro cuadrado de un papel de 200 g/m², pesaría 200 gramos.
Para hacerse una idea, el papel de impresora de oficina habitual ronda los 80 g/m². Una cartulina de postal puede estar en torno a 300 g/m². Y muchos papeles para impresión artística se sitúan entre 190 y 350 g/m², aunque hay papeles más ligeros y más pesados según el uso.
En algunos países, sobre todo en Estados Unidos, el peso del papel se expresa en libras, con un sistema distinto que puede resultar confuso; en Europa, el estándar es el g/m².
Gramaje no es lo mismo que grosor
Aquí está una de las confusiones más frecuentes. Dos papeles con el mismo gramaje pueden tener grosores distintos. Depende de la densidad de las fibras: un papel de algodón esponjoso puede ser más grueso que un papel de celulosa muy compacto con el mismo peso por metro cuadrado.
El grosor real del papel se mide en micras y a veces aparece en las fichas técnicas como «calibre». Es lo que más se percibe al tocar el borde de una lámina.
Gramaje no es lo mismo que rigidez
Tampoco el gramaje determina por sí solo la rigidez, es decir, lo que se dobla o resiste el papel al sostenerlo. La rigidez depende del gramaje, pero también del grosor, de la composición y del tipo de fibra. Un papel más pesado suele ser más rígido, pero no siempre en la misma proporción.
La rigidez importa sobre todo al manipular la lámina: un papel muy flexible se dobla con facilidad y puede marcarse al cogerlo; uno más rígido se sostiene mejor y transmite sensación de calidad.
Gramaje no es lo mismo que textura ni que calidad
Por último, el gramaje no dice nada sobre la textura del papel, liso o granulado, ni sobre su acabado, mate o satinado, ni sobre su blancura, ni sobre si es libre de ácido o de calidad de archivo. Todas esas características influyen mucho más en el aspecto y la conservación de una lámina que unos gramos más o menos. Las tratamos en cómo influye el papel en una reproducción artística.

Un papel ligero de buena composición puede ser mejor para una lámina que uno muy pesado de peor calidad.
Qué aporta un gramaje alto
Dicho todo esto, el gramaje sí tiene efectos prácticos. Un papel de más gramaje suele ofrecer una sensación más sólida al tacto, resistir mejor la manipulación sin marcarse ni doblarse, ondularse menos con los cambios de humedad y mantenerse más plano una vez enmarcado.
Por eso las láminas artísticas suelen imprimirse en papeles de gramaje medio o alto. Pero más allá de cierto punto, aumentar los gramos no mejora necesariamente la experiencia y puede complicar el enmarcado en algunos marcos estándar con poco espacio interior.
Cómo leer el gramaje en una ficha
Si una lámina indica su gramaje, tómalo como un dato útil, pero no único. Busca también qué tipo de papel es, su acabado, su textura y si es libre de ácido. Si solo aparece el gramaje y nada más, es razonable preguntar. Te ayudamos a leer estas fichas en cómo leer la descripción técnica de una lámina artística.
Más allá de los gramos
El gramaje es una pista, no un veredicto. Indica el peso, y con él algo de la solidez del papel, pero la verdadera calidad de una lámina depende de la combinación de muchos factores: la fibra, el acabado, la textura, la blancura, el tratamiento para la tinta y el cuidado con que se imprime.
Las láminas de Bendíra se imprimen sobre papel fine art mate; en cada ficha encontrarás la información disponible sobre el papel, para que puedas valorarlo más allá de un solo número.
Para seguir leyendo: Papel mate o satinado para láminas: diferencias, Qué diferencia una buena impresión artística y RGB y CMYK en impresiones artísticas: conceptos básicos.