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Arte y movimientos

Paul Klee: símbolos, líneas y composiciones

Una línea continua forma una casa, un pez y una flecha sobre rectángulos de colores suaves

Pocas obras parecen tan fáciles a primera vista como las de Paul Klee. Una flecha, un pez, una casa hecha de cuadrados, una cara que es apenas un círculo con dos puntos, unas letras flotando en un fondo de colores suaves. Hay algo infantil en ellas, algo de juego. Y sin embargo, cuanto más se miran, más se descubre que detrás de esa aparente sencillez hay uno de los pensamientos más rigurosos del arte del siglo XX sobre cómo funcionan la línea, el color y la forma. Klee no pintaba como un niño. Pintaba como alguien que había estudiado a fondo cómo ve un niño, y por qué esa mirada era valiosa.

Entre la música y la pintura

Paul Klee nació en 1879 en Münchenbuchsee, cerca de Berna, en Suiza, en una familia de músicos. Él mismo fue un violinista notable, y durante un tiempo dudó entre la música y la pintura. Eligió la pintura, pero la música nunca se fue de su obra: muchos de sus cuadros se leen como partituras, con ritmos, repeticiones, variaciones y contrapuntos de color. Se formó en Múnich, donde a principios de la década de 1910 se acercó al círculo de Der Blaue Reiter, el grupo de Kandinsky y Franz Marc.

Túnez: el color

Durante años, Klee trabajó sobre todo en blanco y negro: dibujo, grabado, línea. El color se le resistía. Eso cambió en abril de 1914, cuando viajó a Túnez con los pintores August Macke y Louis Moilliet. La luz del norte de África, los colores de las casas, los patrones de la arquitectura le causaron una impresión profunda. Durante ese viaje pintó numerosas acuarelas, según el Zentrum Paul Klee, y a menudo se cita la anotación de su diario en la que afirmaba que el color y él eran ya una sola cosa. Desde entonces, el color se convirtió en uno de los pilares de su obra.

Muchos de los cuadros que siguieron se construyen como cuadrículas o mosaicos de pequeños rectángulos de color, casi como tejidos, en los que cada tono cambia según los que tiene alrededor.

Llevar una línea de paseo

La idea más conocida de Klee es probablemente la de la línea que sale de paseo. En sus apuntes para la enseñanza, publicados como Cuaderno de bocetos pedagógico en 1925, describe la línea como un punto en movimiento que pasea libremente, sin un destino fijo. Es una imagen bellísima y muy útil para mirar su obra: muchas de sus composiciones parecen haber nacido de una línea que se dejó llevar, formando a su paso figuras, casas, caras, plantas.

Para Klee, la línea no era solo un contorno, sino una fuerza con vida propia. Podía ser activa, cuando se mueve libremente; pasiva, cuando rodea una forma; o intermedia. Esta manera de pensar el dibujo influyó en generaciones de artistas y diseñadores.

La Bauhaus

En 1921, Klee se incorporó como profesor a la Bauhaus, la escuela de arte, arquitectura y diseño fundada por Walter Gropius en Weimar y trasladada después a Dessau. Enseñó allí durante una década, hasta 1931, y sus clases sobre teoría de la forma y del color fueron fundamentales. Sus miles de páginas de apuntes muestran a un profesor obsesionado con entender los principios: cómo se equilibra una composición, cómo un color se relaciona con otro, cómo se crea movimiento en una superficie plana. Lo contamos en el contexto de la escuela en la Bauhaus y su legado en el diseño.

Signos y símbolos

Una de las características más reconocibles de Klee es su uso de signos: flechas, letras, números, estrellas, ojos, lunas, peces. No son decoraciones. Funcionan como un vocabulario propio, a medio camino entre la escritura y la imagen. Una flecha indica una dirección o una fuerza; una letra puede ser un sonido o una forma. Sus títulos, a menudo poéticos o irónicos, forman parte de la obra y abren otra capa de lectura.

Los últimos años

En 1931, Klee dejó la Bauhaus para enseñar en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf. Con la llegada de los nazis al poder en 1933 fue destituido, y regresó a Berna. Su obra fue calificada de «degenerada», y más de un centenar de sus obras fueron retiradas de museos alemanes, según el Zentrum Paul Klee. En sus últimos años, ya enfermo, su obra se volvió más sobria, con líneas negras gruesas y formas más simples, pero también extraordinariamente prolífica. Murió el 29 de junio de 1940 en Muralto, en el Tesino suizo.

Cómo mirar a Klee

Mirar una obra de Klee es aceptar una invitación a jugar en serio. Merece la pena detenerse en la línea, seguirla con los ojos y ver adónde lleva. Fijarse en cómo los colores vecinos se modifican entre sí. Leer el título y volver a mirar. Y aceptar que no todo tiene que significar algo concreto: a veces, una composición es simplemente un ritmo, como una melodía.

Su influencia está en todas partes: en la ilustración contemporánea, en el diseño gráfico, en el arte abstracto de inspiración lírica. Y en las casas, su lección es preciosa: una obra pequeña, con pocos elementos, puede contener un mundo entero.

Para ver su obra, el Zentrum Paul Klee de Berna, que conserva la mayor colección del artista, ofrece una guía digital de su colección. Exploramos otras vanguardias en vanguardias del siglo XX y arte en casa.

Para seguir leyendo: Qué es el arte abstracto: una guía para principiantes, La escuela de Ulm y el diseño funcional y El círculo cromático como herramienta para mirar arte.

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