Hay una escena muy común en cualquier casa. Es día de limpieza, tienes en la mano el limpiacristales de las ventanas y, al pasar junto a un cuadro, piensas que el cristal también tiene polvo y alguna huella. Un par de pulverizaciones, una pasada con el trapo, y listo. Lo que no se ve es lo que puede pasar unos días después: una mancha en el borde de la lámina, una pequeña ondulación del papel, un cerco que no estaba. El cristal de un marco no es una ventana: detrás hay papel, y el papel y los líquidos no se llevan bien. Limpiarlo bien es fácil, pero requiere un pequeño cambio de costumbre.
El problema del spray
El principal riesgo al limpiar un cuadro enmarcado no es el producto en sí, sino la manera de aplicarlo. Cuando se pulveriza un líquido directamente sobre el cristal, una parte resbala hacia abajo y llega al borde inferior del marco. Ahí, por capilaridad, puede filtrarse entre el cristal y el marco, y alcanzar el paspartú o la lámina. El papel absorbe la humedad, se ondula, y si el líquido lleva algún componente, puede dejar una mancha.
Por eso, la regla más importante es muy sencilla: nunca pulverices directamente sobre el cristal. Aplica siempre el producto sobre el paño.
Vidrio o metacrilato
Antes de limpiar, conviene saber qué tienes delante, porque no se limpian igual.
El vidrio es duro y resistente a los arañazos. Se puede limpiar con un paño de microfibra ligeramente humedecido con agua, o con un limpiacristales suave aplicado sobre el paño. Se reconoce porque es frío al tacto, pesa más y suena con un tintineo seco al golpearlo suavemente con la uña.
El metacrilato, también llamado acrílico, es más ligero, más cálido al tacto y suena más sordo. Es mucho más fácil de rayar y no tolera algunos productos: los limpiacristales con amoniaco o con alcohol pueden enturbiarlo o agrietarlo con el tiempo. Para el metacrilato, lo más seguro es agua con una gota de jabón neutro, o un limpiador específico para acrílico, siempre sobre un paño de microfibra muy suave. Nunca papel de cocina, que puede rayarlo.
Si tienes un cristal antirreflejo o con tratamiento especial, sigue las indicaciones del fabricante o del enmarcador: algunos recubrimientos son delicados.
Paso a paso
Primero, quita el polvo en seco. Con un paño de microfibra limpio y seco, o un plumero suave, retira el polvo de la superficie y del marco. Muchas veces no hace falta nada más.
Si quedan huellas o manchas, humedece ligeramente el paño, nunca empapado, con agua o con el producto adecuado. Escúrrelo bien.
Limpia con movimientos suaves, empezando por el centro y sin apretar hacia los bordes, para no empujar líquido hacia el marco. Si el cuadro está colgado, sujétalo con la otra mano para que no se mueva ni se descuelgue.
Por último, seca con una segunda microfibra seca, sobre todo cerca de los bordes.
El marco también cuenta
Los marcos de madera natural o con acabados delicados, como dorados o lacados, merecen el mismo cuidado: polvo en seco, y como mucho un paño apenas húmedo. Los productos multiusos pueden dañar barnices y dorados. Lo explicamos con más detalle en cómo enmarcar una lámina para protegerla.

Cuando hay suciedad por dentro
A veces la suciedad no está fuera, sino dentro: una mota de polvo, un insecto pequeño, una huella del día en que se enmarcó. En ese caso, la única solución es desmontar el marco. Hazlo sobre una mesa limpia, con las manos limpias, y saca la lámina antes de limpiar el cristal: nunca limpies el cristal con la lámina detrás. Limpia el cristal por ambas caras, déjalo secar por completo, y vuelve a montar. Si el cuadro tiene valor o el montaje es complejo, un enmarcador lo hará con seguridad. Repasamos cómo manipular la lámina en cómo manipular una lámina sin arrugarla.
Con qué frecuencia
En la mayoría de casas, basta con quitar el polvo en seco cada pocas semanas y hacer una limpieza húmeda solo cuando hay huellas o manchas. En cocinas, donde la grasa se deposita, puede hacer falta algo más a menudo, como contamos en arte para cocinas.
Un gesto pequeño
Limpiar el cristal de un cuadro es una tarea de dos minutos. Lo único que pide es recordar que detrás hay una obra sobre papel: producto en el paño, no en el cristal; microfibra suave; nada de prisas cerca de los bordes. Con eso, el cristal brillará y la lámina seguirá intacta.
Las láminas de Bendíra se entregan sin marco; cuando elijas el tuyo, pregunta si el acristalamiento es vidrio o metacrilato, para saber cómo cuidarlo.
Para seguir leyendo: Cómo proteger el arte impreso de la luz y la humedad y Cómo iluminar cuadros en casa sin crear reflejos.