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Arte y paredes

Arte para cocinas: dónde colocarlo y cómo protegerlo

Lámina enmarcada apoyada en una balda alta y abierta de cocina con cerámicas, lejos de la placa

La cocina es, en muchas casas, la habitación donde más tiempo se pasa despierto. Se cocina, se desayuna de pie, se charla mientras hierve el agua, se hacen los deberes en la mesa. Y sin embargo suele ser la pared más olvidada a la hora de colgar arte, como si las obras fueran algo reservado al salón. No tiene por qué ser así. Una lámina bien elegida cambia el carácter de una cocina tanto como un buen azulejo. Lo único que pide es un poco más de cuidado que en otras estancias, porque aquí el papel convive con vapor, calor y salpicaduras.

Lo que el papel no quiere

Conviene empezar por entender a qué se enfrenta una lámina en la cocina. El vapor de las ollas y el lavavajillas eleva la humedad durante ratos cortos pero frecuentes, y el papel, que es un material vivo, puede ondularse si la recibe de forma directa y repetida. El calor cerca de los fogones o del horno reseca y, a la larga, puede deformar marcos y papel. La grasa en suspensión se deposita poco a poco sobre cualquier superficie, incluido el cristal. Y las salpicaduras, de agua o de aceite, son simplemente inevitables cerca del fregadero y la encimera.

Cocina con vida y una lámina enmarcada junto a la mesa del desayuno, lejos de la placa

Nada de esto impide tener arte en la cocina. Solo indica dónde no ponerlo y cómo protegerlo.

Dónde sí, dónde no

La regla más útil es mantener la obra lejos de las fuentes directas. Evita la pared justo encima de los fogones o de la placa, el frente de la campana y el hueco entre la encimera y los muebles altos junto al fregadero. Son las zonas donde el vapor sube, la grasa se concentra y las salpicaduras llegan.

Los mejores sitios suelen estar un poco apartados de la zona de trabajo: la pared junto a la mesa o la barra donde se come, un tramo libre entre una ventana y una puerta, el lateral de un mueble alto, o la pared del fondo en una cocina abierta al comedor. Ahí la obra se ve mientras se cocina, pero sin recibir lo peor.

En cocinas pequeñas, donde casi todo está cerca del fuego, una lámina apoyada en un estante alto, lejos de la placa, o colgada en la cara interior de una puerta despensa puede ser la solución.

El marco hace de escudo

En la cocina, el marco no es opcional. Una lámina enmarcada con cristal o metacrilato queda protegida de la grasa y las salpicaduras, y se limpia pasando un paño por la superficie, algo imposible con un papel al aire. Un paspartú añade una separación entre el papel y el cristal que ayuda a que la humedad no lo pegue a la superficie. Y una trasera bien cerrada, sellada con cinta de papel kraft, frena la entrada de polvo y vapor por detrás.

Mano limpiando con un paño húmedo el cristal de una lámina enmarcada apoyada sobre la tela

En cuanto a los materiales, el aluminio y la madera lacada o barnizada aguantan mejor la limpieza frecuente que la madera natural sin tratar. Lo detallamos todo en cómo enmarcar una lámina para protegerla.

Seguridad y limpieza

Dos cosas prácticas que conviene no olvidar. La primera, la seguridad: en una cocina se trabaja con prisas y con las manos ocupadas, así que la obra debe estar bien fijada, sin riesgo de caer con un portazo o un golpe de codo. Un sistema de doble punto de anclaje evita que se tuerza y se suelte. Y en zonas por donde se pasa a menudo, el metacrilato es más seguro que el cristal si algo sale mal.

La segunda, la limpieza: un paño ligeramente húmedo con un poco de jabón neutro sobre el cristal, de vez en cuando, basta para retirar la película de grasa. Mejor aplicar el producto sobre el paño que directamente sobre el cristal, para que no se filtre por los bordes hacia el papel.

Qué tipo de obra

No hay que limitarse a la iconografía de cocina, a las ilustraciones de frutas o de utensilios, aunque un buen bodegón o una lámina botánica funcionan de maravilla. Una obra abstracta en tonos que dialoguen con los azulejos, la madera o la encimera puede integrarse igual de bien. Lo importante es que la obra acompañe los materiales de la cocina en lugar de competir con ellos: si el suelo o el frente ya tienen mucho dibujo, una lámina serena; si la cocina es blanca y lisa, una con algo más de color.

Trasera de un marco con pequeños topes de fieltro en las esquinas inferiores

Una cocina que también se mira

Colgar arte en la cocina es reconocer lo que esa habitación ya es: un lugar donde se vive. Con una buena ubicación, un marco cerrado y una limpieza de vez en cuando, una lámina puede acompañarte en los desayunos durante años.

Las láminas de Bendíra se entregan sin marco, así que puedes elegir uno con cristal pensado para la cocina; en la colección Luz del sur hay piezas en terracota y oliva que suelen sentirse muy en casa junto a la madera y la cerámica.

Para seguir leyendo: Cómo proteger el arte impreso de la luz y la humedad, Cómo elegir cuadros para un comedor moderno y Cómo evitar reflejos al colocar cuadros en casa.

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