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Impresión artística

Cómo evitar arrugas al manipular una lámina

Lámina grande sobre un cartón blanco rígido, transportada en plano

Hay un momento de pequeña tensión que conoce cualquiera que haya comprado una lámina. El paquete llega, lo abres con cuidado, sacas el papel del sobre y, al sostenerlo con una mano, notas cómo se curva bajo su propio peso. Un movimiento brusco, una corriente de aire, un apoyo en el borde de la mesa, y aparece una marca que ya no se irá. El papel de impresión artística es resistente en muchos sentidos, pero tiene un punto débil: no perdona los pliegues. La buena noticia es que evitarlos es muy sencillo si se conocen un par de gestos.

Por qué el papel se marca

Un papel de calidad está formado por fibras entrelazadas. Cuando se curva suavemente, las fibras se flexionan y vuelven a su sitio. Pero cuando se dobla de forma brusca, en un ángulo cerrado, las fibras se rompen o se aplastan en esa línea, y la marca queda para siempre. Es lo que se llama un pliegue o, en papeles gruesos, una «media luna»: esas pequeñas marcas curvas que aparecen cuando se coge una hoja grande por una esquina y se dobla bajo su propio peso.

La regla de oro, entonces, es que el papel se curve siempre de forma amplia y suave, nunca en ángulo.

Antes de abrir: espacio y manos limpias

Antes de sacar la lámina de su embalaje, prepara el lugar. Una mesa limpia, despejada y más grande que la lámina. Las manos limpias y secas, sin cremas, porque los aceites de la piel pueden dejar marcas en papeles mate que aparecen con el tiempo. Si la lámina es grande o tiene zonas oscuras amplias, unos guantes de algodón o de nitrilo son una buena precaución.

Lámina desenrollada sobre una mesa limpia, con pesos envueltos en papel en las esquinas y el tubo al lado

Desembalar sin prisa

Si la lámina viene en un tubo, sácala tirando suavemente del rollo, sin forzar, y déjala desenrollarse sobre la mesa con la imagen hacia arriba. Es normal que mantenga cierta curvatura al principio: no intentes aplanarla doblándola en sentido contrario. Coloca encima, en las esquinas o en los márgenes, objetos ligeros y limpios, como libros envueltos en papel, y deja que se relaje durante unas horas o un día.

Si viene plana, en un sobre rígido, ábrelo por completo en lugar de tirar de la lámina por una abertura estrecha. Desliza la lámina con su soporte, si lo tiene, y no la saques sola.

Cómo sostenerla

Para levantar una lámina, nunca la cojas por una esquina con una sola mano. Es el gesto que más marcas produce.

Para láminas pequeñas, sostenla con las dos manos por los bordes opuestos, dejando que forme una curva suave hacia abajo. Para láminas grandes, lo mejor es no levantarla sola: deslízala sobre un cartón rígido o una carpeta más grande que ella y transporta el conjunto. Así el papel nunca soporta su propio peso. Lo contamos también en cómo transportar láminas sin marco.

Si tienes que darle la vuelta, hazlo con el soporte: coloca un segundo cartón encima, como un sándwich, y gira los dos a la vez.

Durante el enmarcado

El momento de enmarcar es otro punto delicado. Algunas pautas que ayudan: trabaja sobre una superficie limpia y lisa, con la lámina siempre apoyada; limpia bien el cristal antes de colocar la lámina, por ambas caras, para no tener que sacarla después; y no deslices la lámina sobre el cristal ni sobre el paspartú, porque el roce puede marcar las zonas oscuras. Levántala y colócala.

A la izquierda una lámina sujeta por una esquina que se dobla; a la derecha sostenida con ambas manos en curva suave

Sujeta la lámina al soporte con cinta de papel o bisagras por el borde superior, y deja que cuelgue libremente, para que el papel pueda moverse ligeramente con los cambios de humedad sin ondularse. Pegarla por los cuatro lados puede provocar justo el efecto contrario. Lo explicamos en cómo enmarcar una lámina para protegerla.

Si ya tiene una ligera ondulación

Una ligera ondulación, sin pliegues marcados, suele relajarse sola. Déjala plana sobre una mesa, con la imagen hacia arriba, bajo un peso ligero repartido, como un cartón rígido con unos libros encima, durante uno o varios días, en un ambiente sin humedad excesiva. No uses plancha ni calor: puede dañar las tintas y el papel.

Un pliegue marcado, en cambio, no tiene una solución doméstica segura. Si la obra es valiosa, un restaurador de papel puede valorar las opciones. Si es una lámina reciente, contacta con quien te la vendió.

Pequeños gestos, grandes resultados

Manipular una lámina sin marcarla no requiere experiencia, sino calma y un par de costumbres: mesa limpia, manos limpias, nunca por una esquina, siempre con soporte. Con eso, la lámina llegará a la pared tal como salió de la impresora.

Las láminas de Bendíra se revisan a mano antes de enviarse. Si al recibirla notas algún pliegue o daño, escríbenos antes de enmarcarla.

Para seguir leyendo: Cómo almacenar láminas sin enmarcar correctamente, Cómo proteger el arte impreso de la luz y la humedad y Bordes blancos en una lámina: estética y utilidad.

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