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Impresión artística

Cómo fotografiar una lámina sin reflejos

Mano sosteniendo un móvil algo por debajo de una lámina enmarcada, persona con ropa oscura

Acabas de colgar una lámina nueva y quieres enseñarla. Sacas el móvil, encuadras, disparas, y en la foto aparece todo menos la lámina: la ventana de enfrente convertida en un rectángulo blanco, la lámpara del techo, tu propia silueta sosteniendo el teléfono. El cristal de un marco es, a efectos fotográficos, un espejo. Pero se puede domar. Con un par de ideas sobre de dónde viene la luz y hacia dónde rebota, es posible hacer fotos limpias de cualquier obra enmarcada en casa, sin trípodes ni focos profesionales.

Entender el reflejo

Como contamos en cómo iluminar cuadros sin reflejos, la luz rebota en el cristal con el mismo ángulo con el que llega. Si una ventana está justo enfrente del cuadro, su reflejo rebota directamente hacia la cámara. Si tú estás de pie frente al cuadro, tu reflejo también.

La clave, por tanto, es que ni las fuentes de luz ni tú mismo estéis en la línea de rebote hacia la cámara.

La luz: lateral y suave

La mejor luz para fotografiar una obra enmarcada en casa es la luz natural indirecta, entrando de lado. Algunas pautas:

Lámina sin marco sobre una mesa, iluminada por dos softbox a 45 grados a cada lado

Apaga las luces del techo. Las lámparas de techo suelen crear reflejos en la parte superior del cristal y añaden un tono amarillento.

Busca una ventana lateral. Si puedes, coloca o descuelga la lámina en una pared perpendicular a la ventana, de modo que la luz la bañe de lado. O, si la obra está colgada, fotografíala a la hora del día en que la luz no venga de frente.

Evita el sol directo. Un rayo de sol sobre la obra crea manchas de luz intensa y sombras duras del marco. Un día nublado, o una ventana que no recibe sol directo, da una luz suave y uniforme ideal.

Oscurece lo que tienes detrás. Si detrás de ti hay algo claro, una pared blanca o una ventana, se reflejará. Una tela oscura colgada detrás de ti, o simplemente ponerte ropa oscura, reduce mucho el reflejo.

La cámara: un poco de lado, o un poco desde abajo

Aquí está el truco que más ayuda. No dispares exactamente de frente. Desplázate ligeramente hacia un lado, o agáchate un poco y dispara ligeramente hacia arriba, lo justo para que el reflejo de la ventana o de tu figura se salga del cristal. A menudo basta con moverse unos pocos centímetros.

Esto introduce una pequeña distorsión, la obra se verá algo trapezoidal, pero casi todos los móviles tienen hoy una función para corregir la perspectiva en la edición, o puedes hacerlo con cualquier editor gratuito.

Otros consejos para la cámara: no uses el flash, que rebota directamente en el cristal; no hagas zoom digital, mejor acércate o recorta después; toca la obra en pantalla para enfocar y ajustar la exposición sobre ella, no sobre la pared; y mantén el móvil firme, apoyándolo en algo si la luz es escasa.

La opción más limpia: sacar la lámina

Si quieres una foto de la obra en sí, sin marco, para un archivo o para venderla, la manera más limpia es sacarla del marco y fotografiarla sin cristal, sobre una superficie lisa, con luz lateral suave por ambos lados. Hazlo con cuidado, como contamos en cómo manipular una lámina sin arrugarla. Con dos fuentes de luz iguales a 45 grados, una a cada lado, la iluminación queda uniforme y sin reflejos, que es como fotografían las obras los museos.

Fotografiar la lámina en su ambiente

Si lo que quieres es mostrar cómo queda la obra en tu casa, la foto no tiene que ser perfectamente frontal. Una foto ligeramente lateral, que muestre la lámina junto al sofá o la cómoda, con luz natural y sin reflejo directo, suele resultar más cálida y real. Incluye algo de contexto, una planta, una lámpara, un trozo de mueble, que dé escala.

Mismo cuadro visto de frente con reflejo de ventana y de lado, algo inclinado, sin reflejos

Corregir el color

Las fotos de móvil tienden a ajustar el color automáticamente, y no siempre aciertan, sobre todo con luz mixta. Si la foto sale demasiado cálida o fría, ajusta el balance de blancos en la edición tomando como referencia una zona blanca del paspartú o del margen. Recuerda, como contamos en por qué los colores impresos cambian según la luz, que ninguna foto será idéntica a lo que ves en persona.

Una foto limpia

Fotografiar una lámina enmarcada sin reflejos no requiere un estudio: requiere entender por dónde rebota la luz. Luz lateral, luces del techo apagadas, ropa oscura y un pequeño desplazamiento de la cámara bastan para que, por fin, en la foto se vea la obra.

Para seguir leyendo: Cómo evitar reflejos al colocar cuadros en casa.

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