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Arte y movimientos

Arte de formas orgánicas: raíces y lenguaje visual

Salón minimalista cálido con pared encalada y una lámina de formas orgánicas arena y terracota, marco de roble fino

En casas de todo tipo se ven hoy láminas con formas blandas, redondeadas, casi líquidas: siluetas que recuerdan a guijarros, semillas, nubes o células, flotando en fondos de colores suaves. Es una estética muy reconocible, asociada a la calma y a lo natural. Pero esas formas tienen una historia más larga y más rica de lo que parece. A principios del siglo XX, varios artistas europeos desarrollaron una manera de abstraer que no partía de la geometría, sino de la vida: de los organismos, del crecimiento, de las formas blandas de la naturaleza. A esa corriente se la llamó abstracción biomórfica. Conocerla ayuda a apreciar mejor las formas orgánicas que hoy vemos en las paredes, y a distinguir entre una tradición artística profunda y una tendencia decorativa.

Dos caminos de la abstracción

En 1936, Alfred H. Barr Jr., primer director del Museo de Arte Moderno de Nueva York, organizó una exposición titulada Cubism and Abstract Art. En ella propuso una distinción que se ha vuelto clásica: el arte abstracto de su tiempo, decía, avanzaba por dos caminos. Uno era geométrico, heredero del cubismo y continuado por el constructivismo o por Mondrian. El otro era no geométrico o biomórfico, más intuitivo, de formas curvas e irregulares que evocaban lo orgánico.

Bodegón de guijarros lisos, una hoja y una concha sobre una tela de lino

Barr llegó a sugerir que, en aquel momento, la tradición geométrica estaba en declive y las formas biomórficas, en ascenso. La historia posterior demostró que ambos caminos han seguido conviviendo, pero su distinción sigue siendo muy útil para entender el arte abstracto. Hablamos del camino geométrico en arte geométrico: formas, color y composición.

Los artistas de la forma orgánica

Varios artistas son especialmente asociados a esta manera de abstraer.

Salón luminoso con una lámina de formas recortadas en colores planos colgada en la pared

Jean Arp, también conocido como Hans Arp, fue uno de sus grandes exploradores. Sus relieves y esculturas de formas redondeadas y suaves parecen haber sido modeladas por el agua o por el crecimiento natural, y transmiten una sensación de calma y de vida a la vez.

Joan Miró, el gran pintor catalán, construyó un universo propio de formas blandas, manchas, estrellas, líneas y figuras que parecen organismos flotantes, con una poesía y un humor inconfundibles.

En escultura, Henry Moore y Barbara Hepworth, en Gran Bretaña, trabajaron con formas orgánicas, huecas y curvas, a menudo inspiradas en el cuerpo humano, las piedras o el paisaje.

Cada uno tiene su lenguaje, pero comparten una idea: la forma no se construye con regla y compás, sino que parece crecer, como en la naturaleza.

El lenguaje de la forma orgánica

¿Qué caracteriza visualmente al arte de formas orgánicas? Ante todo, las curvas irregulares: contornos que no son círculos perfectos ni óvalos regulares, sino siluetas que recuerdan a seres vivos. También la sensación de crecimiento o de movimiento, como si las formas se estuvieran expandiendo, flotando o transformando. Las relaciones entre formas, que se tocan, se superponen, se acercan y se alejan como si dialogaran. Y, a menudo, un espacio amplio alrededor, que deja que las formas respiren.

Cuatro composiciones abstractas: geométrica, de pinceladas gestuales, de campos de color y de formas orgánicas suaves

Tradición artística y estética decorativa

Aquí conviene hacer una distinción honesta. Las obras de Arp, Miró, Moore o Hepworth nacieron de una investigación artística profunda, ligada a su tiempo, a la poesía, al surrealismo, a la reflexión sobre la naturaleza y la vida. Son obras de arte con un contexto, una historia y una intención.

Motivos de mediados de siglo: guijarro, forma de riñón, estallido, bumerán y círculo

Muchas de las láminas de formas orgánicas que hoy vemos en decoración, incluidas las de estudios como el nuestro, comparten con esa tradición un lenguaje visual, pero no pretenden ser lo mismo. Son obras contemporáneas que toman de ella las curvas, la calma y la relación con la naturaleza, y las traducen a un registro decorativo y doméstico. No hay nada malo en ello; simplemente conviene no confundir una cosa con otra ni presentar una estética actual como heredera directa de un movimiento histórico.

Por qué nos atraen

Las formas orgánicas tienen algo de familiar. Nos recuerdan a lo que vemos en la naturaleza, en una piedra pulida, en una hoja, en una nube, y quizá por eso nos resultan amables. Hay incluso estudios que sugieren que tendemos a preferir los contornos curvos frente a los angulosos, aunque con las precauciones habituales de la investigación de laboratorio. Lo comentamos en la belleza de las formas orgánicas en el diseño.

Formas orgánicas (guijarro, hoja, ola) frente a formas geométricas, en dos grupos

En casa, esas formas aportan suavidad, movimiento sin agresividad y una conexión con lo natural que encaja muy bien con la madera, el lino y la cerámica.

Formas que respiran

El arte de formas orgánicas tiene raíces profundas en la historia del arte moderno y una presencia muy viva en las casas de hoy. Conocer de dónde viene permite disfrutarlo con más conciencia, sea en un museo frente a una obra de Arp o en casa frente a una lámina de formas suaves.

En las colecciones de Bendíra hay láminas de formas orgánicas, como círculos que flotan, arcos y hojas, que, sin pretender pertenecer a aquella tradición, dialogan con su gusto por las curvas y la calma.

Para seguir leyendo: Qué es el arte abstracto: una guía para principiantes, Arte y naturaleza: cómo aparecen las formas naturales y Collage artístico: recortes, memoria y composición.

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