Pocas imágenes del arte del siglo XX son tan reconocibles como un cuadro de Piet Mondrian: una retícula de líneas negras sobre fondo blanco, con algunos rectángulos rellenos de rojo, azul o amarillo. Se ha reproducido en vestidos, carteles, tazas y fachadas, hasta convertirse casi en un icono pop. Pero detrás de esa imagen hay mucho más que un patrón decorativo. Hay un movimiento artístico, De Stijl, nacido en los Países Bajos a finales de la década de 1910, que buscaba nada menos que una armonía universal a través de los elementos más básicos: la línea recta, el ángulo recto y los colores primarios. Entender sus ideas ayuda a mirar esas obras con otros ojos, y a comprender por qué su influencia llega hasta el diseño de hoy.
Un nombre, una revista
De Stijl significa en neerlandés, sencillamente, «el estilo». Fue el nombre de una revista fundada en 1917 por el artista Theo van Doesburg, que se convirtió en el punto de encuentro de un grupo de pintores, arquitectos y diseñadores con ideas afines. Entre ellos, además de Van Doesburg, estaban Piet Mondrian, el pintor Bart van der Leck, el arquitecto J. J. P. Oud y el diseñador y arquitecto Gerrit Rietveld, entre otros.
Los Países Bajos se habían mantenido neutrales durante la Primera Guerra Mundial, y en ese contexto, rodeados de una Europa devastada, estos artistas imaginaron un arte nuevo, capaz de expresar un orden y una armonía que trascendieran lo individual y lo nacional.
La búsqueda de lo universal
La idea central de De Stijl era que el arte debía despojarse de todo lo accidental, como la representación de objetos, la perspectiva, la textura o el gesto personal, para llegar a lo esencial. Mondrian llamó a su versión de esta búsqueda neoplasticismo.

Para ellos, lo esencial eran unos pocos elementos. Líneas rectas, horizontales y verticales, que se cruzan en ángulo recto. Colores primarios, rojo, azul y amarillo, en planos puros. Y no colores: blanco, negro y gris. Con esos elementos, combinados en composiciones asimétricas pero equilibradas, creían posible expresar una armonía universal, casi espiritual.
Es fácil ver hoy en esas obras una geometría fría o racional, pero muchos de sus autores las entendían de un modo mucho más profundo, como una búsqueda de equilibrio entre fuerzas opuestas.
El equilibrio asimétrico
Una de las grandes lecciones de las composiciones de Mondrian es el equilibrio asimétrico. Sus cuadros casi nunca son simétricos: un rectángulo rojo grande en una esquina puede compensarse con un pequeño cuadrado azul en el lado opuesto y una franja amarilla en otro. El grosor de las líneas, el tamaño de los planos y la intensidad de los colores se ajustan con precisión para que el conjunto se sienta estable sin estar centrado.
Esa idea de equilibrio dinámico ha influido enormemente en el diseño gráfico, la arquitectura y la composición en general. La desarrollamos en la composición asimétrica en el arte contemporáneo.
Más allá de la pintura
De Stijl no fue solo un movimiento pictórico. Sus ideas se aplicaron a la arquitectura, al mobiliario, a la tipografía y al diseño de interiores. Gerrit Rietveld creó una silla, conocida como la silla roja y azul, que traduce a tres dimensiones el lenguaje de líneas y planos de color del movimiento.
Su obra más célebre en arquitectura es la casa Rietveld Schröder, en Utrecht, terminada en 1924, una vivienda de planos que se deslizan, paredes móviles y colores primarios, que la UNESCO inscribió en su lista de Patrimonio Mundial en el año 2000 y describe como un manifiesto de los ideales del grupo. Hoy es un museo que puede visitarse.
Una historia de desacuerdos
Como muchos movimientos de vanguardia, De Stijl no fue un grupo homogéneo ni duradero. Sus miembros discutieron, se separaron y se reincorporaron. Suele contarse que Mondrian se distanció de Van Doesburg a mediados de los años veinte, entre otras razones por diferencias sobre el uso de la diagonal, que Van Doesburg empezó a introducir y que Mondrian consideraba contraria a los principios del movimiento. La revista dejó de publicarse tras la muerte de Van Doesburg en 1931.

El legado
Pese a su corta vida como grupo, De Stijl tuvo una influencia enorme. Sus ideas conectaron con la Bauhaus y con el diseño moderno internacional, y su lenguaje de líneas, planos y colores primarios se convirtió en uno de los más reconocibles del siglo XX. Hoy aparece en arquitectura, en moda, en diseño gráfico y en decoración, a menudo de forma muy simplificada.
De Stijl en casa
Llevar algo de De Stijl a casa no requiere una pared de colores primarios. Puede bastar con una lámina de composición geométrica equilibrada, con líneas finas y algunos planos de color, en un interior de líneas limpias. Los colores primarios puros aportan mucha energía; si se prefiere un ambiente más sereno, las versiones contemporáneas que traducen esa geometría a paletas más cálidas o apagadas mantienen el equilibrio sin la intensidad.
Las obras originales de Mondrian están en museos, pero su manera de pensar el equilibrio, la proporción y el espacio puede inspirar cualquier pared. En las colecciones de Bendíra hay estudios geométricos que, con paletas más cálidas, dialogan con esa tradición de la forma pura.
Para seguir leyendo: Qué es el arte abstracto: una guía para principiantes, Bauhaus: historia y legado en el diseño contemporáneo y Arte geométrico: formas, color y composición.