Una estantería que parece un tótem de colores, con brazos inclinados en todas direcciones. Una mesa con patas de formas distintas, cada una de un color. Superficies cubiertas de patrones de garabatos, zigzags y puntos que parecen sacados de un cómic. A principios de los años ochenta, un grupo de diseñadores reunidos en Milán en torno a Ettore Sottsass presentó una colección de muebles y objetos que rompía con casi todo lo que el diseño moderno había defendido durante décadas. Se llamaron Memphis, y su irreverencia, su color y su humor siguen generando admiración y rechazo a partes iguales. Hoy, su estética ha vuelto con fuerza, pero conviene situarla bien en el tiempo y entender lo que realmente proponía.
Contra la sobriedad moderna
Durante buena parte del siglo XX, el diseño moderno había defendido la funcionalidad, la sencillez y la contención. Líneas limpias, materiales honestos, «la forma sigue a la función». A finales de los años setenta, muchos diseñadores sentían que ese lenguaje se había vuelto rígido, previsible y algo aburrido.

Ettore Sottsass, un diseñador italiano con una larga trayectoria, se convirtió en el centro de un grupo de jóvenes creadores que querían otra cosa: un diseño emocional, divertido, cargado de color y de referencias a la cultura popular. En 1980 fundaron el grupo, y su primera colección se presentó en Milán poco después, con gran repercusión. Una de sus piezas más famosas, la estantería Carlton, diseñada por el propio Sottsass y fechada en 1981, resume buena parte de su espíritu: una estructura de colores vivos, con brazos en ángulo, que parece más una escultura que un mueble.
Suele contarse que el nombre del grupo se tomó de una canción de Bob Dylan que sonaba durante una de sus primeras reuniones, y que jugaba con la doble referencia a la ciudad de Memphis, en Estados Unidos, y a la antigua capital egipcia.
Los rasgos del estilo Memphis
El lenguaje de Memphis es inconfundible, y algunos rasgos lo definen.
Color sin complejos. Rosas, amarillos, verdes, azules y rojos intensos, a menudo combinados de manera inesperada. Frente a los neutros modernos, Memphis apostó por la saturación.
Formas geométricas básicas y lúdicas. Círculos, triángulos, cilindros, zigzags y semicírculos, combinados como en un juego de construcción infantil.
Patrones gráficos. Superficies cubiertas de estampados de líneas onduladas, puntos, manchas y garabatos, muchas veces en laminados plásticos, un material considerado entonces humilde.
Asimetría y desequilibrio aparente. Piezas que parecen a punto de caer, con elementos que sobresalen en direcciones distintas.
Humor e ironía. Memphis no se tomaba demasiado en serio, y esa ligereza era en sí misma una provocación frente a la solemnidad del diseño moderno.
Un momento, no una época larga
El grupo Memphis tuvo una vida corta como colectivo, de pocos años en la década de los ochenta. Pero su impacto fue enorme. Su estética se extendió a la moda, el diseño gráfico, la publicidad y la televisión de la época, y se convirtió en una de las imágenes más representativas del posmodernismo en el diseño.
Conviene no confundirlo con otros periodos. Memphis no es diseño de mediados de siglo, aunque ambos usen formas geométricas; el mid century es anterior, más contenido y con otra paleta. Lo explicamos en arte de mediados del siglo XX: formas y colores. Y tampoco es exactamente la estética de los noventa, aunque mucha gente asocie algunos de sus patrones a esa década, porque se popularizaron después en la cultura de masas.
El regreso
En los últimos años, el lenguaje de Memphis ha vuelto con fuerza a la decoración, al diseño gráfico y a la moda. Sus colores, sus formas geométricas y sus patrones reaparecen en cojines, alfombras, lámparas, láminas y fachadas. Algunas piezas originales del grupo se han convertido en objetos de colección muy buscados.

Ese regreso suele ser más suave que el original: paletas algo más apagadas, combinaciones más medidas, piezas aisladas en lugar de interiores completos. Es una manera de recoger su alegría sin la estridencia de entonces.
Memphis en casa, con medida
Llevar algo de Memphis a casa puede ser divertido, siempre que se haga con medida. Un interior completo en estilo Memphis resulta intenso y muy temático. Funciona mejor introducir uno o dos elementos, como una lámpara, una mesa auxiliar o una lámina de formas geométricas y colores vivos, en un entorno más neutro, donde puedan destacar sin saturar.
En el arte, las láminas de formas geométricas lúdicas, círculos, semicírculos y franjas, en colores alegres sobre fondos claros, recogen ese espíritu de manera muy actual. Y si buscas una versión más serena, la geometría de inspiración posmoderna también puede traducirse a paletas cálidas y apagadas.
Las láminas de Bendíra no son Memphis, pero algunas, como los estudios de círculos y cuadrados en arcilla, carbón y arena, comparten el gusto por la forma geométrica simple, con un tono mucho más tranquilo.
Para seguir leyendo: Arte geométrico: formas, color y composición, Decoración retro moderna: cómo evitar un efecto temático y De Stijl: geometría y color en la modernidad.