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Impresión artística

Cómo transportar láminas sin marco de forma segura

Tubo de cartón abierto con una lámina enrollada en papel de seda, papel arrugado en el extremo y la tapa al lado

Una lámina sin marco es ligera, plana y fácil de llevar. Precisamente por eso, es fácil subestimar lo vulnerable que es en tránsito. Cabe en una mochila, en una carpeta, en un hueco del maletero, y ahí empiezan los problemas: una esquina que roza, un libro que cae encima, una curva que se convierte en pliegue. Ya sea porque te mudas, porque has comprado una lámina en un mercado de diseño, porque se la quieres regalar a alguien que vive lejos o porque la llevas al enmarcador, hay formas sencillas de que llegue intacta.

Plana o enrollada

La primera decisión es cómo transportarla. Cada opción tiene sus ventajas y sus límites.

Plana es la manera más segura para la mayoría de láminas, porque el papel no se curva ni se tensa. Requiere un embalaje rígido más grande que la lámina, lo que la hace menos práctica para formatos grandes o envíos.

Enrollada en tubo es habitual para formatos grandes y envíos, porque el tubo es resistente y compacto. El inconveniente es que la lámina llegará con cierta curvatura, que tendrá que relajarse antes de enmarcarla, y que no todos los papeles se enrollan bien: los muy gruesos pueden marcarse. Si se enrolla, conviene hacerlo con la imagen hacia fuera, aunque parezca contraintuitivo: así, al desenrollarla, la curva tiende hacia la parte trasera del papel y la superficie impresa no se comprime.

Si va plana

Para transportar una lámina plana, el principio es el sándwich: la lámina entre dos superficies rígidas más grandes que ella.

Coloca la lámina sobre una hoja de papel sin ácido o papel de seda, que protege la superficie impresa del roce. Ponla entre dos cartones rígidos, de cartón pluma o de cartón ondulado grueso, que sobresalgan al menos dos o tres centímetros por cada lado, para proteger las esquinas. Sujeta los cartones entre sí con cinta, pero sin que la cinta toque nunca la lámina. Si va a viajar dentro de otra caja o maleta, coloca el paquete en vertical, apoyado contra un lado, y rellena los huecos para que no se mueva.

Para una mudanza, merece la pena marcar el paquete como frágil y transportarlo en el coche, no en el fondo de una caja de libros.

Si va en tubo

Para enrollar una lámina, usa un tubo de cartón rígido de diámetro generoso: cuanto mayor el diámetro, menos se tensa el papel. Para láminas medianas, un tubo de 7 a 10 cm de diámetro suele ir bien.

Envuelve primero la lámina en papel de seda o papel sin ácido, que sobresalga unos centímetros por los bordes. Enróllala con suavidad, sin apretar, alrededor de la hoja protectora, con la imagen hacia fuera. Introdúcela en el tubo sin forzarla y rellena los extremos con papel arrugado para que no se deslice. Cierra con tapones firmes.

Qué evitar

Algunos errores frecuentes. Doblar la lámina, aunque sea una vez y con cuidado: el pliegue es permanente. Usar cinta adhesiva sobre el papel para sujetarlo al cartón: deja marcas y al retirarla puede arrancar fibras. Envolver en plástico de burbujas directamente: las burbujas pueden dejar marcas en papeles mate o en tintas recién impresas; mejor ponerlo por fuera del cartón. Transportar en bolsas de plástico cerradas con cambios de temperatura: puede condensarse humedad. Y dejarla en el maletero al sol: el calor excesivo no le conviene al papel.

Lámina sobre papel de seda entre dos tableros rígidos que sobresalen, con cinta solo en los tableros

Envíos por mensajería

Si envías una lámina por mensajería, recuerda que los paquetes se manipulan muchas veces, se apilan y a veces se doblan. Un sobre acolchado sin refuerzo no es suficiente: necesita un cartón rígido por dentro, o un tubo. Indica «no doblar» de forma visible, pero no confíes solo en eso. Y consulta las condiciones del transportista para medidas y seguros, especialmente si la obra tiene valor. Lo explicamos en cómo se envían las láminas y qué esperar al recibirlas.

Al llegar

Al llegar a destino, deja la lámina en su embalaje un rato si ha viajado con frío o calor, para que se aclimate. Después, desembálala sobre una mesa limpia, con las manos limpias, y si viene enrollada, déjala relajarse bajo un peso ligero. Lo contamos paso a paso en cómo manipular una lámina sin arrugarla.

Que llegue como salió

Transportar una lámina sin marco es sencillo si se respeta una idea: el papel tiene que viajar siempre apoyado, nunca doblado ni presionado. Un buen sándwich de cartón o un tubo generoso, un papel protector y un poco de cuidado bastan.

Bendíra envía sus láminas sin marco, protegidas para el transporte.

Para seguir leyendo: Cómo almacenar láminas sin enmarcar correctamente, Arte para apartamentos alquilados: decorar sin taladrar y Arte para espacios temporales: habitar sin acumular.

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