Envío gratis a la Península y Portugal en pedidos de más de 50 € · Envíos a toda la UE

Estilos e interiores

Estilo japandi: qué arte elegir para tus paredes

Salón japandi con sofá bajo gris piedra y aparador de nogal; apoyada a la derecha, lámina vertical con forma carbón

El japandi es una de esas palabras que de pronto aparecen en todas partes: en revistas de decoración, en catálogos de muebles, en tableros de inspiración. Su nombre lo explica casi todo, porque une «japonés» y «escandinavo», y describe un estilo de interior que combina la sobriedad y el gusto por lo artesanal asociados al diseño japonés con la calidez funcional del diseño nórdico. En la pared, eso se traduce en pocas obras, de composición contenida, paletas naturales y mucho espacio a su alrededor. Pero antes de elegir arte para un espacio japandi conviene entender qué es exactamente esta etiqueta y, sobre todo, qué no es.

Una etiqueta reciente, no una tradición

Merece la pena decirlo con claridad: el japandi no es un estilo histórico japonés ni una tradición nórdica. Es una etiqueta contemporánea del mundo del interiorismo, popularizada en la última década, que identifica afinidades entre dos culturas del diseño muy distintas. Ambas valoran los materiales naturales, la artesanía, la funcionalidad y una cierta contención. A partir de ahí, el japandi construye una estética propia.

Macro de la textura de un papel mate con luz rasante junto a una pieza de cerámica artesanal; borde de lámina ocre

Esto tiene consecuencias prácticas a la hora de elegir arte. Un espacio japandi no necesita, ni le conviene, llenarse de objetos o imágenes que «parezcan japoneses», como pastiches de caligrafía, abanicos decorativos o reproducciones genéricas de grabados ukiyo-e elegidas solo por su exotismo. Reducir una cultura a un puñado de motivos decorativos empobrece tanto el espacio como la cultura que se quiere evocar. Lo que el estilo pide es otra cosa: una manera de mirar.

Lo que el japandi valora, y cómo se traduce en arte

Si hubiera que resumir la sensibilidad japandi en tres ideas, serían la calma, la materia y la imperfección asumida. Las tres tienen su reflejo en la elección de obra.

La calma pide composiciones contenidas: pocas formas, mucho fondo, ritmos lentos. Una línea horizontal, un círculo, una pincelada amplia o un paisaje reducido a dos o tres planos. El vacío alrededor de las formas importa tanto como ellas.

La materia se traduce en imágenes que evocan texturas naturales, como la veta de la madera, el papel hecho a mano o la superficie irregular de una cerámica, y también en la presencia física del papel. Las láminas de acabado mate, en las que el papel se percibe como material y no solo como soporte, encajan especialmente bien.

La imperfección asumida aparece en trazos que se muestran tal como son: un borde que no es del todo recto, una mancha de tinta que se expande, una forma orgánica que no busca la simetría. Esta idea suele relacionarse con conceptos estéticos japoneses como el wabi-sabi, que tratamos con más detenimiento en la decoración wabi-sabi y el arte impreso.

Paletas: de la tierra al carbón

La paleta japandi se mueve entre los tonos de la naturaleza y la madera. Por un lado, los claros nórdicos: blancos rotos, hueso, arena, gris piedra. Por otro, los tonos más profundos asociados al diseño japonés: carbón, marrón tostado, madera oscura, a veces un verde musgo o un índigo apagado.

El arte que mejor funciona suele recoger esa dualidad: una obra mayoritariamente clara con un acento oscuro, o una composición en tonos tierra con un solo trazo carbón. Los colores muy saturados o puros rompen la serenidad; si buscas un acento, piensa en un terracota tostado o un ocre suave antes que en un rojo o un amarillo intensos.

Qué tipos de obra encajan

Las abstracciones mínimas, con una o dos formas sobre un fondo amplio, son quizá la opción más natural. También el dibujo de línea, sobre todo cuando el trazo es suelto y expresivo. La fotografía encaja si es serena: arquitectura de líneas limpias, detalles de materiales, paisajes neblinosos, naturaleza muy encuadrada. Las ilustraciones botánicas de trazo fino, una rama o una hoja aislada, conviven bien con la cerámica y la madera.

Rincón con cerámica irregular hecha a mano, madera desgastada y una lámina de trazos de tinta con mucho vacío

Y si te atrae el arte japonés en sí, el grabado, la pintura a tinta o la fotografía de autores japoneses, el camino respetuoso es elegir obras concretas que te interesen por lo que son, conocer algo de su contexto y tratarlas como lo que son: arte, no decorado temático.

Marcos y colocación

Los marcos japandi son discretos y de madera: roble claro o fresno para los espacios más nórdicos, nogal o madera oscura para los más próximos a la sensibilidad japonesa. Un perfil fino y un paspartú generoso refuerzan la idea de calma. El negro mate fino también funciona, especialmente con obra gráfica.

En cuanto a la colocación, menos es más. Una pieza por pared, a menudo colocada más baja de lo habitual, por ejemplo sobre un banco, un aparador bajo o apoyada en una repisa, encaja con la tendencia del estilo hacia muebles de poca altura y una vida más cerca del suelo. Las composiciones asimétricas, con la obra desplazada del centro de la pared, aportan dinamismo sin perder serenidad.

Un espacio japandi, de principio a fin

Imagina un salón con suelo de roble claro, un sofá bajo de lino gris piedra, una mesa de centro de madera oscura y una cerámica de esmalte irregular. Sobre un aparador bajo de nogal, desplazada hacia la derecha, una lámina vertical de 50 × 70 cm con una única forma orgánica en carbón sobre fondo hueso, enmarcada en madera oscura con paspartú amplio. El resto de la pared, libre. Nada más.

Marco de nogal junto a un marco de roble claro para comparar las dos maderas

Para elegir con calma

El japandi no consiste en reunir objetos con aire japonés o nórdico, sino en vivir con pocas cosas bien hechas y con espacio para mirarlas. El arte que mejor lo acompaña es el que respeta esa calma: composición contenida, materia presente y una paleta que viene de la tierra y la madera.

Si estás buscando una obra con esa sensibilidad, la colección Formas serenas de Bendíra reúne láminas de líneas mínimas y formas tranquilas en tonos hueso, carbón y salvia.

Para seguir leyendo: Minimalismo cálido: cómo decorar con arte, Decoración escandinava: cuadros y láminas que encajan y El papel del espacio negativo en el arte.

TiendaLáminas de arte en cuatro tamañosDescubrirGuía¿Qué tamaño elegir?Ver la guía