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Arte y paredes

Arte para la zona de trabajo: ideas que no distraen

Despacho en casa con el escritorio frente a una pared con una lámina serena a la altura de los ojos sentado

Desde que trabajar en casa se ha vuelto habitual para muchas personas, el rincón del escritorio ha dejado de ser un lugar de paso. Pasamos allí horas, a veces más que en el salón. Y, sin embargo, suele ser el espacio menos cuidado de la casa: una mesa, una silla, una pantalla y una pared desnuda o llena de notas adhesivas. Un poco de arte puede cambiarlo mucho, siempre que se elija con cuidado. La zona de trabajo pide obras que acompañen sin reclamar atención, colocadas donde de verdad se van a ver y pensadas también, cada vez más, para lo que aparece detrás de nosotros en una videollamada.

Dónde mirar mientras trabajas

Lo primero es entender cómo se mira en un espacio de trabajo. La mayor parte del tiempo, la vista está en la pantalla o en el papel. De vez en cuando, levantamos la mirada para pensar, para descansar los ojos o simplemente para desconectar un segundo. Esos momentos son los que importan.

Balda estrecha sobre un escritorio con dos láminas apoyadas en ella

Por eso conviene pensar en tres posiciones. La pared frente al escritorio, la que ves al levantar la vista, es la más importante. La pared lateral, la que aparece al girar la cabeza o al recostarse, es ideal para una obra que se descubre de vez en cuando. Y la pared detrás de ti es la que ven los demás en las videollamadas.

La pared de enfrente

Si tu escritorio mira hacia una pared, esa pared será la que más veas. Aquí funcionan bien las obras serenas, de composición sencilla y paleta tranquila: un paisaje amplio, una abstracción de pocas formas, una línea de horizonte. Son imágenes en las que la mirada puede descansar sin quedarse atrapada.

Punto de vista de videollamada: silla de escritorio vacía y, detrás, una pared con una lámina algo desplazada del centro

Conviene evitar en esta posición las obras muy cargadas de detalle, con mucho texto o con contrastes muy intensos, que pueden atraer la mirada una y otra vez justo cuando necesitas concentrarte. No hay reglas universales, porque cada persona es distinta, pero la experiencia de muchos sugiere que, frente al escritorio, menos es más.

En cuanto a la altura, si trabajas sentado, el centro de la obra puede bajar a unos 120 a 135 cm del suelo para quedar en tu línea de visión al levantar la cabeza. Si hay una estantería o un monitor que tapa parte de la pared, colócala por encima de ese obstáculo, sin que quede demasiado alta.

La pared lateral

Una pared a un lado del escritorio es perfecta para una obra con más personalidad. Como no está en tu línea de visión principal, no compite con el trabajo, pero aparece cuando giras la cabeza o cuando te levantas. Puede ser una pieza que te inspire, que te recuerde algo o que simplemente te guste mirar en los descansos.

La pared de las videollamadas

Para muchas personas, la pared que queda detrás de la silla se ha convertido en una especie de escaparate. Es lo que ven compañeros, clientes y familiares en cada videollamada. No hace falta convertirla en un decorado, pero sí merece algo de atención.

Lámina pequeña enmarcada de pie sobre un escritorio, junto a un cuaderno

Una sola obra, o una pareja, suele funcionar mejor en cámara que una pared llena de cosas, que puede resultar confusa en una imagen pequeña. Conviene evitar que la obra quede justo detrás de la cabeza, como si saliera de ella, y preferir una ubicación ligeramente desplazada. Las imágenes de formas claras y colores suaves se leen mejor en pantalla que las muy detalladas. Y cuidado con los reflejos: un cristal frente a una ventana o a una lámpara puede producir destellos molestos en cámara, así que un acabado mate o un cristal antirreflejo son buenas opciones.

Qué tipo de imágenes

En la zona de trabajo suelen funcionar especialmente bien las obras de estética reducida: abstracciones serenas, formas sencillas, paisajes con mucho espacio, láminas botánicas de trazo fino. Aportan calma y orden sin exigir atención.

También puede haber lugar para algo personal: una pequeña obra que te recuerde por qué haces lo que haces, una fotografía de un lugar querido o un dibujo hecho por alguien cercano. Mejor en un formato pequeño y en un lugar secundario, como sobre la mesa o en la pared lateral, para que acompañe sin dominar.

Flexibilidad

Una repisa estrecha para láminas sobre el escritorio o en la pared lateral permite cambiar las obras según el momento o el proyecto, y evita hacer muchos agujeros. Es una solución práctica para espacios de trabajo que a menudo son también parte de otra habitación, como un rincón del salón o del dormitorio. La exploramos en cómo colocar láminas en una estantería sin colgarlas.

Reproducción enmarcada de un mapa de estilo antiguo con una costa inventada, colgada en un despacho

La luz

El rincón de trabajo suele estar junto a una ventana, para aprovechar la luz natural. Eso puede afectar a la obra si le da el sol directamente durante horas, así que conviene protegerla o elegir una pared que no reciba luz directa. Y, de nuevo, atención a los reflejos: una obra con cristal en la pared de enfrente puede reflejar la pantalla o la ventana.

Ilustración editorial enmarcada junto a una estantería con libros en un despacho

Un espacio que también es tuyo

Trabajar en casa no significa renunciar a que ese espacio sea bonito. Una obra bien elegida, colocada donde la vas a ver al levantar la vista, puede hacer que las horas frente al escritorio se sientan un poco más tuyas.

Si buscas algo sereno para tu zona de trabajo, la colección Formas serenas de Bendíra reúne láminas de líneas mínimas y formas tranquilas, pensadas para acompañar sin distraer.

Para seguir leyendo: A qué altura colgar los cuadros: medidas y consejos, Cómo decorar espacios pequeños con láminas y Cómo evitar reflejos al colocar cuadros en casa.

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