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Arte y paredes

Cómo colocar láminas en una estantería sin colgarlas

Estante con tres láminas enmarcadas superpuestas, de la más grande al fondo a la más pequeña delante

No todo el arte tiene que ir clavado a la pared. Una lámina apoyada en una estantería, sobre una repisa o encima de una cómoda tiene un aire relajado y muy contemporáneo, como si acabara de llegar y alguien la hubiera dejado ahí para mirarla un rato. Además, tiene ventajas prácticas: permite cambiar las obras con facilidad, superponerlas, jugar con la profundidad y evitar agujeros, algo muy valioso en pisos de alquiler o en paredes difíciles de perforar. Para que funcione, conviene cuidar la composición, que tiende al desorden si no se piensa, y la seguridad, porque una lámina apoyada puede caer si no está bien asentada.

Repisas para cuadros: la solución más versátil

Las repisas pensadas para cuadros son estantes estrechos, de unos pocos centímetros de fondo, con un pequeño reborde o una ranura en el borde que impide que los marcos resbalen. Se fijan a la pared una sola vez y, a partir de ahí, permiten colocar y recolocar láminas sin hacer más agujeros.

Balda larga sobre un sofá con varias láminas de distintos tamaños apoyadas y algo solapadas

Pueden ir sobre un sofá, sobre una cama, sobre un escritorio o a lo largo de un pasillo. Una repisa larga funciona como una línea base para una galería: todas las obras comparten el mismo borde inferior, lo que da orden aunque sus tamaños sean distintos. Hablamos de esta idea en cómo crear una galería de cuadros en casa.

Para colocarla, piensa en la altura de las obras más altas que vas a apoyar: la repisa debe quedar lo bastante baja para que las láminas queden a la altura de la mirada, y lo bastante alta para que no las golpeen la cabeza ni los cojines si va sobre un sofá.

Superponer: la gracia de la profundidad

Una de las cosas más bonitas de apoyar láminas es la posibilidad de superponerlas, algo imposible cuando se cuelgan. Una lámina grande al fondo, otra más pequeña delante, ligeramente desplazada, y quizá una tercera aún más pequeña en primer plano. Esa superposición crea capas y profundidad, y hace que la composición parezca espontánea.

Estantería decorada con una lámina apoyada, libros, un jarrón de cerámica y una planta

Para que no resulte caótica, ayuda seguir una lógica sencilla: las obras más grandes detrás y las más pequeñas delante, con una superposición parcial que deje ver lo esencial de cada una. Conviene que la pieza del fondo sea la más tranquila, para que no compita con las de delante.

Mezclar arte y objetos

En una estantería, las láminas conviven con libros, cerámicas, plantas y objetos. Esa mezcla puede ser preciosa si se compone con intención. Algunas pautas que ayudan son alternar alturas y volúmenes, de modo que junto a una lámina alta vaya un objeto bajo y ancho; repetir colores entre las obras y los objetos para crear un hilo visual; y dejar huecos, porque una estantería sin espacio libre se percibe abarrotada.

Primer plano del borde frontal de una balda que sujeta la parte inferior de un marco

También funciona muy bien apoyar una lámina delante de una fila de libros, como si fuera la portada de una biblioteca.

Sobre muebles

Una lámina, sobre todo de formato medio o grande, apoyada sobre una cómoda, un aparador o la repisa de una chimenea, tiene una presencia muy natural. Puedes apoyarla directamente contra la pared, centrada o desplazada hacia un lado, y acompañarla de uno o dos objetos. Es una manera estupenda de probar una obra en un sitio antes de decidir colgarla.

Lámina grande enmarcada apoyada contra la pared sobre un aparador ancho

En el suelo, apoyada contra la pared, una lámina grande enmarcada aporta un aire de estudio o de galería en montaje. Funciona en espacios amplios y con formatos con cierta presencia, aunque es más vulnerable a golpes y al polvo.

La seguridad, lo primero

Apoyar no significa descuidar. Una lámina enmarcada que cae desde una estantería puede romper el cristal, dañar la obra y, en el peor de los casos, hacer daño a alguien.

Lámina pequeña apoyada dentro de un nicho de pared encalada

Por eso conviene, primero, usar repisas con reborde o ranura, que impidan que el marco resbale hacia delante. Segundo, inclinar ligeramente la obra hacia la pared, con su base bien asentada en el fondo de la repisa o del mueble. Tercero, fijar bien la repisa a la pared, con anclajes adecuados al tipo de pared y al peso total que vaya a soportar. Cuarto, preferir metacrilato a cristal en las obras apoyadas, sobre todo en estanterías altas o en casas con niños o mascotas. Y quinto, evitar apoyar obras pesadas en estanterías altas o en zonas de paso donde puedan ser golpeadas.

En estanterías profundas, unas pequeñas almohadillas antideslizantes en la base del marco ayudan a que no se mueva.

Cambiar con libertad

La gran ventaja de las obras apoyadas es la libertad. Puedes cambiarlas con las estaciones, rotar tu colección, probar combinaciones nuevas sin compromiso. Muchas personas descubren, al hacerlo, que miran sus láminas con más atención, porque cada cambio las devuelve a la vista.

Si te apetece empezar una composición de láminas apoyadas, las colecciones de Bendíra ofrecen formatos como A4, A3 y 30 × 40 cm que encajan muy bien en repisas y estanterías, solos o superpuestos.

Para seguir leyendo: Cómo decorar espacios pequeños con láminas, Cómo decorar la pared sobre el sofá con cuadros y Arte para la zona de trabajo: ideas que no distraen.

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