Hay un momento muy concreto en la vida de una primera casa. Las cajas ya están casi todas abiertas, la cama está montada, hay platos en la cocina. Y entonces, una tarde, te sientas en el sofá y miras las paredes. Blancas, vacías, con algún agujero del inquilino anterior. Es emocionante, porque todo está por hacer. Y es un poco abrumador, por la misma razón. Por dónde empezar, cuánto gastar, qué elegir para que dentro de unos años no te arrepientas. No hay una única respuesta, pero sí algunas ideas que ayudan a que ese primer arte sea el inicio de algo y no una compra precipitada para «rellenar».
No hay prisa
La primera idea es quizá la más importante: no hace falta llenar todas las paredes la primera semana. Una casa se habita poco a poco, y el arte que mejor funciona suele ser el que llega con el tiempo, cuando ya sabes cómo te mueves por las habitaciones, dónde da la luz por la tarde, qué pared miras desde el sofá.
Comprar mucho y deprisa suele llevar a elegir piezas «para que no quede vacío», que acaban sin decir nada. Es mejor tener una pared vacía unas semanas que una pared llena de cosas que no te emocionan.
Por dónde empezar
Si tienes que elegir una sola pared para empezar, que sea la que más ves. Normalmente es la que está sobre el sofá, o la que se ve al entrar en casa. Una obra ahí cambia la sensación de toda la vivienda, y es la que más vas a disfrutar.
La segunda prioridad suele ser el dormitorio, sobre el cabecero o frente a la cama: es lo primero que ves al despertar y lo último antes de dormir. Lo desarrollamos en qué cuadro poner encima del sofá y en cuadros para el dormitorio.
Recibidor, pasillo, baño y cocina pueden esperar. Cuando lleguen, ya tendrás una idea más clara del carácter de tu casa.
Presupuesto: dónde invertir
El arte para una primera vivienda no tiene por qué ser caro. Pero conviene repartir el presupuesto con criterio.

Una pieza principal y algunas secundarias. Es mejor invertir algo más en una obra para la pared principal, que tenga presencia y calidad, y completar con piezas más modestas, que repartir el dinero en muchas láminas pequeñas que no destacan.
El marco cuenta. Una lámina sencilla con un buen marco y un paspartú amplio puede parecer mucho más valiosa que una obra cara mal enmarcada. Si el presupuesto es ajustado, piensa en el marco como parte de la inversión. Lo explicamos en cómo elegir el marco adecuado para una lámina.
Calidad del papel. Entre una impresión barata en papel fino y una lámina en papel de calidad hay una diferencia que se nota con los años: el color, la textura, la durabilidad.
Lo que ya tienes. Fotografías propias, dibujos, un mapa de tu ciudad, un cartel de un concierto: muchas primeras casas tienen ya material con significado que, bien enmarcado, puede convivir con obras compradas.
Elegir sin miedo a equivocarse
Una de las preocupaciones más frecuentes es elegir algo que deje de gustar. Algunas ideas para reducir ese riesgo.
Elige lo que te emocione, no lo que esté de moda. Las tendencias cambian rápido; lo que te gusta de verdad suele durar más. Piensa en la paleta de tu casa, pero sin obsesionarte: una obra no tiene por qué combinar con el sofá, aunque ayuda que dialogue con él. Y recuerda que el arte se puede mover: lo que hoy está en el salón puede acabar mañana en el pasillo, como contamos en el placer de cambiar una lámina de sitio.
Una colección que crece
Quizá la idea más bonita para una primera vivienda es pensar en el arte como una colección que empieza, no como una decoración que se termina. Cada obra que añadas en los próximos años contará algo de ese momento: un viaje, un regalo, un hallazgo. Dentro de diez años, las paredes serán un pequeño diario de tu vida en esa casa. Hablamos de cómo construir una pared que evolucione en cómo construir una pared que evolucione contigo.
Empezar por una
Si te sientas en el sofá de tu primera casa y no sabes por dónde empezar, empieza por una obra. Una sola, para la pared que más miras, elegida con calma. Las demás llegarán.
Si buscas esa primera pieza, en Bendíra tenemos láminas desde A4 hasta 50 × 70 cm, sin marco, para que puedas elegir el formato que encaje con tu pared y con tu presupuesto.
Para seguir leyendo: Cómo elegir láminas decorativas para el salón.