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Impresión artística

Bordes blancos en una lámina: estética y utilidad

Lámina con amplio borde blanco sujeta por los bordes con guantes de algodón blancos sobre una mesa

Cuando sacas una lámina de su sobre por primera vez, es habitual que la imagen no llegue hasta el borde del papel. Alrededor queda un margen blanco, a veces estrecho, a veces generoso. Hay quien lo mira con extrañeza, como si fuera papel sobrante, y hay quien piensa enseguida en recortarlo. Conviene no hacerlo. Ese borde blanco tiene una historia larga en el mundo del grabado y de la impresión artística, y cumple funciones muy prácticas. Además, bien aprovechado, puede cambiar por completo cómo se ve la obra en la pared.

Una tradición del grabado

En el grabado tradicional, los aguafuertes, las litografías, las serigrafías de artista, el papel siempre ha sido más grande que la imagen. En parte por razones técnicas, porque el papel necesita un margen para manipularse durante la impresión, y en parte por respeto a la obra: el margen es el espacio donde se escriben a lápiz la firma, la numeración de la edición y, a veces, el título. Una estampa sin márgenes, en ese mundo, se considera una estampa recortada, y pierde valor.

Las láminas impresas contemporáneas heredan esa costumbre. El borde blanco no es un adorno: es parte del objeto.

Para qué sirve, en la práctica

El margen blanco cumple al menos tres funciones prácticas.

Macro del número de edición a lápiz y una firma ilegible en el margen de una lámina

Protege la imagen. Cuando se manipula una lámina, los dedos tocan los bordes. Si la imagen llega hasta el filo, cualquier marca, dobladura o pequeño golpe en una esquina la afecta directamente. Con margen, esos accidentes caen sobre el papel en blanco, y la imagen queda intacta. Lo contamos en cómo manipular una lámina sin arrugarla.

Facilita el enmarcado. El margen da espacio para sujetar la lámina al soporte del marco, con cintas o bisagras de papel, sin tocar la imagen. Y permite que el paspartú, si se usa, se superponga al borde del papel sin tapar nada importante.

Aporta tolerancia. Ningún corte es perfecto al milímetro. Un margen absorbe las pequeñas variaciones de corte y de colocación, de modo que la imagen se vea centrada y completa.

Cómo cambia la percepción

Más allá de lo práctico, el borde blanco tiene un efecto estético notable. Actúa como un pequeño paspartú integrado: separa la imagen de la pared y del marco, le da aire, la hace parecer más cuidada. Una imagen con margen se percibe como una obra; una imagen a sangre, hasta el borde, como un póster.

Ninguna opción es mejor por sí misma. Las imágenes a sangre tienen un aire más contemporáneo y gráfico, y llenan el marco con más intensidad. Las que tienen margen se sienten más clásicas, más de galería. Depende de la obra y del efecto que quieras.

Tres maneras de enmarcar una lámina con borde

Con paspartú que tapa el borde. El paspartú cubre el margen blanco del papel y deja ver solo la imagen, con su propio borde biselado. Es la opción más clásica. Conviene que la ventana del paspartú sea ligeramente más pequeña que la imagen, unos milímetros por cada lado, para que el papel no asome.

La misma lámina enmarcada de tres formas: paspartú sobre el borde, paspartú flotante y borde del papel como paspartú

Con paspartú que deja ver el borde. La ventana del paspartú es más grande que la imagen y deja ver parte del margen blanco del papel, a veces con el borde del papel visible. Este efecto, a veces llamado montaje flotante, muestra la lámina como objeto y es muy apreciado en galerías, sobre todo con papeles de borde irregular o con firma en el margen.

Sin paspartú, con el borde como marco. La lámina se coloca directamente en el marco, del tamaño del papel, y el propio margen blanco hace de paspartú. Es la opción más sencilla y económica, y queda muy limpia con marcos finos. Funciona mejor cuando el margen es generoso y regular.

Cuándo recortar, si alguna vez

Hay casos en que se recorta el margen, por ejemplo para encajar la lámina en un marco ya existente. Pero conviene pensarlo dos veces: recortar es irreversible, se pierde la protección de la imagen, y si la lámina lleva firma o numeración en el margen, se pierde también. Si el marco no encaja, suele ser mejor buscar un paspartú con la ventana adecuada. Lo explicamos en cómo elegir paspartú para una lámina.

Un espacio que respira

El borde blanco es uno de esos detalles que pasan desapercibidos hasta que se entienden. Protege, facilita el enmarcado y da a la obra un aire que la distingue. La próxima vez que saques una lámina de su sobre, ese margen merecerá otra mirada.

Las láminas de Bendíra encajan en marcos de medidas estándar; si tu lámina tiene margen, puedes elegir entre taparlo con un paspartú o dejarlo a la vista según el efecto que busques.

Para seguir leyendo: Qué es el sangrado de impresión y para qué sirve y Cómo elegir un marco para una lámina artística.

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