Hay rincones de una casa que parecen bodegones vivos. Una consola en el recibidor con un jarrón de barro y una rama seca, y encima una lámina en tonos de tierra. Un aparador con tres cuencos de esmalte desigual y, apoyada detrás, una obra de formas suaves. Son composiciones que no gritan, pero que transmiten calma y cuidado. Y casi siempre tienen algo en común: la conversación entre algo plano, el papel, y algo con volumen, la cerámica. Cuando esa conversación funciona, el rincón se convierte en uno de los lugares más bonitos de la casa.
Plano y volumen
La lámina y la cerámica se complementan porque son opuestas en lo esencial. La lámina es plana, se mira de frente, cuenta algo a través de la imagen. La cerámica tiene volumen, se rodea, cambia con la luz a lo largo del día, se toca. Juntas, crean una profundidad que ninguna tiene por sí sola: el ojo pasa del plano de la pared al objeto delante y vuelve, como si recorriera un pequeño paisaje.

Por eso las mejores composiciones de arte y cerámica no tratan los dos elementos por separado, sino como una escena.
El color: familia, no copia
La relación más natural entre las dos es el color. La cerámica artesanal suele moverse en paletas de tierra: barro rojizo, gres arena, esmaltes blancos, verdes celadón, azules cobalto, negros mates. Muchas de esas paletas se encuentran también en el arte contemporáneo de inspiración mediterránea o natural.
Funciona muy bien que lámina y cerámica pertenezcan a la misma familia de color, sin que sean idénticas. Un jarrón de barro cocido con una lámina en terracotas y arenas. Un cuenco de esmalte verde con una obra en salvia y oliva. Unos cuencos blancos con una abstracción en hueso y carbón. Si el color es exactamente igual, el conjunto puede parecer un escaparate; si es de la misma familia, se siente natural.
Forma con forma
Más allá del color, la forma ofrece otro diálogo. Las cerámicas redondeadas, jarrones de vientre amplio, cuencos, vasijas, conversan con las obras de formas orgánicas, curvas, siluetas suaves. Las cerámicas de líneas rectas o cilíndricas, con las composiciones geométricas.
Y también funciona el contraste: una lámina de líneas rectas con un jarrón muy orgánico crea una tensión agradable. Lo que conviene es que la relación parezca intencionada.
Alturas y escala
En la práctica, la composición se juega en las alturas. Algunas pautas que suelen funcionar:

Una pieza alta, un jarrón con ramas o una vasija grande, a un lado, que suba por delante del borde de la lámina sin tapar la parte central. Una o dos piezas bajas, cuencos, una pequeña botella, al otro lado o delante, para equilibrar. Números impares, tres objetos mejor que dos o cuatro, suelen dar composiciones más vivas. Y siempre dejar algo de espacio libre en la superficie: si el mueble está lleno de cerámica, la lámina pierde protagonismo.
En cuanto a la escala, la lámina y el objeto más alto deberían tener cierta proporción. Un jarrón pequeño bajo una obra enorme parece perdido; un jarrón enorme ante una lámina pequeña la eclipsa.
Colgar o apoyar
Con cerámica, apoyar la lámina en lugar de colgarla da composiciones especialmente bonitas, porque obra y objeto quedan en el mismo plano de profundidad y pueden superponerse ligeramente. Un jarrón delante de una esquina de la lámina crea una capa natural. Si se cuelga, conviene dejarla baja, a 10 o 15 cm de la superficie, para que se lea junto con los objetos. Lo contamos en cómo apoyar cuadros en repisas y muebles.
La luz
La cerámica cambia mucho con la luz: un esmalte brillante refleja, un barro mate absorbe, una superficie irregular proyecta pequeñas sombras. Una luz lateral, de una ventana o una lámpara de mesa, realza los volúmenes de la cerámica y la textura del papel mate a la vez. Es la luz de los bodegones, y no por casualidad.

Un bodegón propio
Componer arte y cerámica es una forma de crear un bodegón en tu propia casa, con cosas que te gustan. Colores de la misma familia, formas que dialogan, alturas equilibradas y algo de espacio: con eso, un simple mueble se convierte en un pequeño escenario.
Las láminas de Luz del sur, en terracota, arena y oliva, comparten paleta con la mayoría de cerámicas de barro y gres; Sol de terracota, apoyada tras un jarrón, es un buen ejemplo.
Para seguir leyendo: Decoración mediterránea contemporánea: arte y materiales, Cómo decorar con láminas horizontales sobre una cómoda y El bodegón contemporáneo en fotografía y pintura.