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Desde el estudio

Nuestra mirada sobre el diseño contemporáneo

Pared encalada con una larga sombra de tarde y sin ninguna obra de arte

Cada época tiene sus formas. Las de la nuestra son difíciles de resumir, porque conviven muchas a la vez: el minimalismo y lo artesanal, lo digital y lo hecho a mano, la nostalgia por el pasado y la prisa por lo nuevo. En medio de esa multitud, cada estudio, cada diseñador, cada persona que crea algo tiene que encontrar su propio lugar. En Bendíra lo hemos buscado en una idea bastante sencilla: un diseño contemporáneo que no renuncia a la calidez, que nace de la luz y de los materiales, y que deja espacio para respirar. Este texto intenta explicar esa mirada, y también reconocer las tradiciones de las que aprendemos.

Sencillez, pero con calor

Admiramos la claridad del buen diseño moderno, esa capacidad de decir mucho con pocos elementos. Pero también sabemos que la sencillez, llevada al extremo, puede volverse fría o distante. Por eso buscamos una sencillez cálida: formas reducidas a lo esencial, sí, pero con bordes suaves, colores que vienen de la tierra y una cierta imperfección que recuerda que detrás hay una mano.

Un arco, un círculo, una línea de horizonte, una hoja. Son formas que cualquiera reconoce y que, al mismo tiempo, admiten infinitas variaciones. Nos interesan porque son universales y porque, bien compuestas, transmiten calma sin aburrir.

La luz como punto de partida

Muchas de nuestras obras empiezan con una luz. La de una tarde larga sobre una pared encalada, la de un sol bajo sobre un campo de olivos, la de la bruma sobre el mar a primera hora. No intentamos representar esos momentos de forma literal, sino capturar su atmósfera: su temperatura, sus colores, su ritmo.

Por eso nuestras paletas se mueven entre la tierra cocida, la arena, el ocre, el olivo y la salvia, por un lado, y los azules del agua y del cielo, por otro, con el hueso y el carbón como contrapunto. Son colores que se encuentran en muchos lugares de Europa, del Mediterráneo al Atlántico, y que dialogan bien con los materiales naturales de una casa.

El espacio como parte de la obra

Si tuviéramos que elegir un solo rasgo que defina nuestra manera de diseñar, quizá sería el espacio. Nos gusta que nuestras composiciones respiren, que haya vacío alrededor de las formas, que la mirada pueda descansar. Ese espacio no es un hueco: es parte de la obra, como lo explicamos en el papel del espacio negativo en el arte.

Tres pequeñas paletas de cartas de pintura: tonos tierra, neutros con salvia, y azules con arena

Creemos que en una época de saturación visual, una imagen con calma tiene un valor especial. No compite por la atención; la recibe cuando llega.

Las tradiciones de las que aprendemos

Ningún diseño nace de la nada, y nos parece honesto reconocer las tradiciones que nos inspiran, sin pretender pertenecer a ellas.

Aprendemos de la geometría moderna, de la Bauhaus y de la abstracción del siglo XX, con su confianza en las formas básicas y en la composición equilibrada. Aprendemos del diseño de mediados de siglo, de su optimismo y de su manera de combinar lo orgánico y lo geométrico. Aprendemos de la arquitectura mediterránea, de sus arcos, su cal y su relación con la luz. Y aprendemos de la calma nórdica y japonesa, de su respeto por el vacío y por los materiales.

Son referencias amplias, europeas y más allá, que no pertenecen a un solo país ni a una sola época. Las tomamos como fuentes de aprendizaje, no como estilos que copiar.

Contemporáneo, no efímero

Queremos que nuestras obras sean de hoy, pero no solo de hoy. Que encajen en una casa contemporánea sin depender de una tendencia concreta que pasará de moda en una temporada. Por eso evitamos los efectos llamativos, las paletas de temporada y las composiciones que buscan el impacto inmediato. Preferimos imágenes que se descubren con el tiempo y que pueden acompañar una casa durante años.

Diseño para la vida diaria

Al final, nuestra mirada sobre el diseño contemporáneo es, sobre todo, una mirada sobre la vida doméstica. Diseñamos pensando en paredes reales, en salones donde se conversa, en dormitorios donde se descansa, en pasillos que se recorren cada día. Nos interesa menos el aplauso de un instante que la compañía de muchos años.

Si esta manera de entender el diseño te resulta cercana, te invitamos a conocerla en nuestras colecciones, donde cada obra intenta, a su modo, poner en práctica estas ideas.

Para seguir leyendo: Bauhaus: historia y legado en el diseño contemporáneo, Arte de mediados del siglo XX: formas y colores y Decoración mediterránea contemporánea: arte y materiales.

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