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Arte y paredes

Cómo distribuir cuadros alrededor de una televisión

Salón con televisor en la pared integrado en una galería de láminas con marcos negros y de roble

En muchos salones hay una pared que nadie eligió como protagonista y que, sin embargo, lo es: la de la televisión. Apagada, la pantalla es un gran rectángulo negro y brillante que atrae la mirada aunque no haya nada que ver. Encendida, es el centro de todas las miradas. Decorar esa pared con arte es un pequeño desafío, porque hay que conseguir dos cosas que parecen contradictorias: que la televisión se integre y deje de parecer un agujero negro en la pared, y que el arte no distraiga cuando estamos viendo algo. Hay varias estrategias que lo consiguen, y la elección depende del tamaño de la pared, del mueble y de cuánto protagonismo quieras darle a la pantalla.

Entender el rectángulo negro

El primer paso es aceptar lo que la televisión es visualmente: una forma oscura, rígida y de gran peso visual. Cualquier cosa que se cuelgue a su alrededor dialoga con ella. Si los cuadros son muy claros y pequeños, la pantalla domina todavía más. Si son grandes, oscuros e intensos, la pared puede volverse pesada y confusa.

El objetivo suele ser el equilibrio: rodear la pantalla de piezas que compensen su peso sin competir con ella.

Estrategia uno: integrarla en una galería

Una de las soluciones más eficaces es tratar la televisión como una pieza más de una composición. Se colocan cuadros a su alrededor, por encima, a los lados o en ambos, con la misma separación entre todos los elementos, de modo que la pantalla se lea como un rectángulo más dentro de una galería.

Televisor a la izquierda de la pared equilibrado con una lámina vertical a la derecha y espacio entre ambos

Funciona especialmente bien si algunas de las obras tienen marcos negros o zonas oscuras, que repiten el tono de la pantalla y la «camuflan». Y conviene mantener el borde inferior de la composición alineado con el de la televisión o con el mueble, para que el conjunto tenga una base clara. Hablamos de cómo planificar estas composiciones en cómo crear una galería de cuadros en casa.

Estrategia dos: equilibrio asimétrico

Si la televisión no está centrada en la pared, o si prefieres algo más sencillo, una obra de buen tamaño en el lado opuesto puede equilibrarla. Una pantalla a la izquierda y una lámina vertical a la derecha, por ejemplo, con un espacio libre entre ambas, crean una composición asimétrica pero estable. Lo explicamos en la composición asimétrica en el arte contemporáneo.

Estrategia tres: dejar respirar la pantalla

En paredes estrechas, o cuando la televisión es muy grande, a veces lo mejor es no colgar nada a su alrededor y llevar el arte a otra pared. Una pared de televisión despejada, con un mueble bajo bonito y quizá un par de objetos, puede ser más serena que una saturada. El arte, en ese caso, vive en la pared lateral o en la de enfrente, donde se mira sin competir con la pantalla.

Pared de televisor despejada sobre un mueble bajo de madera con dos objetos

Estrategia cuatro: una repisa

Una repisa estrecha para cuadros por encima o al lado de la televisión permite apoyar láminas, cambiarlas cuando apetezca y crear capas sin hacer muchos agujeros. Encaja bien con los muebles bajos de televisión y aporta un aire más relajado. Ver cómo colocar láminas en una estantería sin colgarlas.

No distraer mientras ves algo

Cuando la televisión está encendida, cualquier cosa muy llamativa en su entorno inmediato compite con la imagen. Por eso conviene que las obras más cercanas a la pantalla sean tranquilas: paletas suaves, composiciones sencillas, poco contraste. Las piezas más intensas o con más detalle pueden ir algo más alejadas o en otra pared.

También es buena idea evitar colgar obras con cristal justo en el campo de visión de la pantalla, donde pueden reflejar su luz, y comprobar que ninguna lámpara cercana produce reflejos en la propia televisión.

Alturas y medidas

Un error frecuente es colgar la televisión demasiado alta, por ejemplo sobre una chimenea, lo que obliga a levantar la cabeza y desplaza todo el conjunto hacia arriba. Si puedes elegir, la pantalla suele estar más cómoda con su centro a la altura de los ojos de quien está sentado en el sofá. Los cuadros a su alrededor se ajustan a esa referencia: los de los lados, con su centro aproximadamente a la misma altura que el de la pantalla; los de arriba, con unos 15 a 25 cm de separación.

Cables y detalles

Una pared de televisión bien decorada pierde mucho si se ven los cables colgando. Canaletas pintadas del color de la pared, pasos por el interior del mueble o soluciones ocultas ayudan a que el conjunto se vea limpio y el arte luzca.

Balda estrecha junto a un televisor con dos láminas apoyadas

Una pared que funciona encendida y apagada

La pared de la televisión no tiene por qué ser la más fea del salón. Integrando la pantalla en una composición, equilibrándola con una obra o, simplemente, dejándola respirar, puede convertirse en una pared tranquila que funcione tanto cuando la televisión está apagada como cuando está encendida.

Si buscas piezas serenas para rodear la pantalla, las colecciones de Bendíra en tonos suaves, como Formas serenas, acompañan sin competir con la imagen.

Para seguir leyendo: Cómo decorar una pared grande con cuadros.

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