Entre el archivo de una imagen y la lámina que cuelga en la pared hay un paso que el comprador casi nunca ve, pero que en el mundo de la impresión profesional es fundamental: la prueba. Una hoja impresa antes de la definitiva, que sirve para comprobar si los colores, el contraste, la nitidez y el encuadre son los que se buscaban. A veces se aprueba a la primera; a veces hacen falta varias rondas de ajustes. Y en el mundo del grabado y la edición de arte, la palabra «prueba» tiene además otros significados, con su propia historia y su propio valor.
Por qué hace falta una prueba
Una imagen en pantalla y una imagen impresa son cosas distintas. La pantalla emite luz; el papel la refleja. La pantalla tiene un rango de colores más amplio en algunos tonos; el papel y las tintas, otro. Cada papel absorbe la tinta de forma diferente, y el mismo archivo impreso en un papel brillante y en uno mate da resultados distintos. Lo contamos en colores en pantalla y en papel.
Por eso, en la impresión profesional, antes de imprimir una tirada completa se imprime una prueba en las mismas condiciones, con la misma impresora, el mismo papel y las mismas tintas, y se evalúa con luz controlada. Si algo no está bien, se ajusta el archivo o el perfil de color y se vuelve a probar.
Tipos de prueba en impresión
En el flujo de trabajo de imprentas y estudios de impresión, se habla de distintos tipos de prueba.
La prueba en pantalla, o soft proof, es una simulación en un monitor calibrado de cómo se verá la imagen en un papel concreto. Es rápida y económica, pero depende de la calibración del monitor y no sustituye a una prueba física.
La prueba impresa, o hard proof, es una impresión física de la imagen, que permite ver el resultado real sobre papel. En impresión artística digital, suele hacerse con la misma impresora y el mismo papel de la impresión final.
La prueba de contrato es un término de las artes gráficas comerciales: una prueba que el cliente y la imprenta firman como referencia de color acordada, a la que debe ajustarse la tirada.
Y a menudo se imprimen tiras de prueba, pequeños fragmentos de la imagen con variaciones de color o exposición, para comparar ajustes sin gastar una hoja entera.
Qué se evalúa
Al revisar una prueba se miran varias cosas. El color: si los tonos son los esperados, especialmente los de la piel, los neutros y los colores de marca. El contraste y las sombras: si las zonas oscuras conservan detalle o se empastan. La nitidez: si las líneas finas y los detalles se ven definidos. Y el encuadre: si la imagen está bien centrada y los márgenes son los correctos.

La evaluación se hace idealmente bajo una luz normalizada, porque, como vimos en por qué los colores impresos cambian según la luz, el color depende de la luz con que se mira.
Las pruebas en el grabado: P.A. y compañía
En el grabado y la obra gráfica de edición limitada, la palabra «prueba» tiene una tradición propia. Cuando un artista hace una edición numerada, por ejemplo de cincuenta ejemplares, suele haber además algunas impresiones fuera de numeración, marcadas con abreviaturas a lápiz.
La prueba de estado es una impresión hecha en una fase intermedia del trabajo, antes de terminar la plancha, para ver cómo avanza. La prueba de artista, marcada como P.A. en español o A.P. en inglés, es un pequeño número de ejemplares que el artista reserva para sí, fuera de la edición numerada. La bon à tirer, o B.A.T., «bueno para imprimir», es la prueba que el artista aprueba como referencia para que el impresor reproduzca la edición. Y la prueba de impresor es la que se reserva el taller.
Estas pruebas son a menudo apreciadas por coleccionistas, porque son pocas y están ligadas al proceso. Las vimos al hablar de la numeración en qué significa una edición limitada.
Por qué importa al comprador
Para quien compra arte impreso, saber que existe la prueba ayuda a entender dos cosas. La primera, que el color de una lámina es el resultado de un proceso de ajuste, no algo automático. La segunda, que términos como «P.A.» o «B.A.T.» tienen un significado preciso en la obra gráfica de edición, y conviene saber leerlos.
El paso invisible
La prueba de impresión es uno de esos pasos que, cuando funcionan, no se ven. Pero es donde se decide cómo será el color que vivirá en tu pared durante años. Conocer su existencia es una manera más de entender el valor de una buena impresión.
Para seguir leyendo: Impresión artística digital: cómo funciona, RGB y CMYK en impresiones artísticas: conceptos básicos y Bordes blancos en una lámina: estética y utilidad.