Envío gratis a la Península y Portugal en pedidos de más de 50 € · Envíos a toda la UE

Estilos e interiores

Decoración costera contemporánea sin clichés marineros

Lámina de ilustración botánica de algas en un marco de madera clara

Todos hemos visto esa casa de playa. El ancla en la pared, el timón sobre la puerta, las rayas marineras en cada cojín, el letrero de madera que dice «beach», las redes de pesca colgadas con estrellas de mar. Tiene su encanto la primera vez, pero rara vez resiste más de un verano. Y, sin embargo, el deseo que hay detrás es muy legítimo: querer que una casa transmita la calma del mar, la luz de la costa, esa sensación de tiempo más lento. Se puede conseguir sin ninguno de esos objetos. De hecho, se consigue mejor sin ellos.

Evocar, no ilustrar

La diferencia entre la decoración costera de cliché y la contemporánea está en el verbo. La primera ilustra el mar: pone objetos que lo representan literalmente. La segunda lo evoca: recoge sus colores, su luz, sus texturas, su ritmo, y deja que la casa los transmita sin necesidad de decirlo.

Una casa costera contemporánea puede no tener ni un solo objeto marinero y, sin embargo, hacerte sentir junto al mar desde la entrada.

La paleta de la costa

El primer recurso es el color, y la costa tiene una paleta muy rica más allá del azul marino y el blanco. Los azules en todas sus variantes, del celeste desvaído del cielo de verano al azul grisáceo del mar de invierno, pasando por el verde azulado del agua poco profunda. Las arenas, en toda la gama de beiges cálidos, del blanco roto de la arena fina al ocre de las dunas. Los verdes grisáceos de la vegetación de costa, el tamarisco, las hierbas de las dunas, los pinos. Y los blancos de la cal y de la espuma.

Salón luminoso con lino lavado, madera clara y una lámina abstracta de horizonte en azul y arena, luz de mar

Una casa con esta paleta, en paredes, textiles y arte, se siente costera sin necesidad de nada más.

El arte: horizontes y abstracción

En el arte es donde más se nota la diferencia entre cliché y evocación. Frente al cuadro de barco o el faro, hay formas mucho más sugerentes de traer el mar a la pared.

Los horizontes abstractos, una línea que separa dos planos de color, uno arriba y otro abajo, son quizá la forma más pura de evocar el mar: el ojo completa lo que falta. Las abstracciones de marea, con formas ondulantes, capas, transiciones de color, recuerdan el movimiento del agua sin representarlo. La fotografía de costa minimalista, una franja de arena, una ola en primer plano, la línea del agua, funciona si es sobria. Y las botánicas de costa, algas, hierbas de duna, conchas dibujadas con rigor de ilustración científica, aportan una referencia culta y delicada.

Lo que suele restar es lo literal y decorativo: barcos, faros, anclas, peces de dibujo infantil, frases sobre la playa.

Texturas y materiales

La costa también es textura. Lino lavado, algodón grueso, maderas blanqueadas por el sol, fibras naturales, cerámica de esmalte irregular, piedra. Un interior costero contemporáneo se apoya en esos materiales, que son los que realmente transmiten la sensación de verano lento. El arte, en papel mate y con marcos de madera clara o natural, encaja con esa materialidad de forma natural.

No solo para casas junto al mar

Esta forma de decorar no es exclusiva de las casas de playa. Un piso en la ciudad puede adoptar una paleta y unas obras de inspiración costera para sentirse más luminoso y sereno, sobre todo en habitaciones con buena luz natural. Y en una casa junto al mar real, el arte puede funcionar como prolongación del paisaje que se ve por la ventana, recogiendo sus colores sin repetirlo.

A la izquierda pared con tópicos marinos de ancla, red y estrella; a la derecha un horizonte abstracto

La luz es lo importante

Al final, lo que define una casa costera no es el mar, sino la luz. Esa luz intensa y clara, reflejada en el agua y la arena, que lo blanquea todo. Las paredes claras, los tejidos ligeros, las obras de paleta suave contribuyen a que esa luz circule y se quede. Lo más costero que puede hacer una casa es dejar entrar la luz.

El mar sin decirlo

Una casa costera contemporánea no necesita anunciar el mar: lo trae en sus colores, sus texturas y su calma. El arte, cuando evoca en lugar de ilustrar, es una de las herramientas más eficaces para conseguirlo.

La colección Costa de Bendíra nació de esa idea: azules, arenas y horizontes que recuerdan el mar sin dibujar ningún barco. Tide o Blue hour son buenos ejemplos.

Para seguir leyendo: Decoración mediterránea contemporánea: arte y materiales, Azul profundo en interiores: cómo seleccionar arte y Qué es una paleta análoga y cómo aparece en el arte.

TiendaLáminas de arte en cuatro tamañosDescubrirGuía¿Qué tamaño elegir?Ver la guía