Envío gratis a la Península y Portugal en pedidos de más de 50 € · Envíos a toda la UE

Estilos e interiores

Cómo elegir arte para una casa con suelo de terrazo

Salón con suelo de terrazo clásico pulido, aparador de teca y lámina de formas amplias y simples

En muchas casas españolas, el terrazo estaba ahí antes de que llegáramos. Es el suelo de los pisos de los años sesenta y setenta, de las escaleras de vecinos, de las casas de los abuelos: esas baldosas de cemento con fragmentos de mármol y piedra que, pulidas, dejan ver un universo de motas. Durante un tiempo se tapó con tarima flotante. Hoy se recupera, se pule y se presume, y el terrazo nuevo, con motas grandes y colores atrevidos, se ha convertido en material de diseño. Pero un suelo con tanto carácter condiciona todo lo demás, también lo que cuelgas en las paredes.

El suelo ya tiene dibujo

Lo primero es reconocer que el terrazo es, en sí mismo, un estampado. Un estampado pequeño y repetido, a veces discreto, cuando las motas son finas y de tonos parecidos, y a veces muy presente, cuando son grandes y de colores contrastados. Cubre toda la superficie del suelo, lo cual le da mucho peso visual en la habitación.

Eso significa que el arte de las paredes entra en una conversación con un patrón que ya existe. Y como con los textiles estampados, la escala y el color son las claves.

No repetir el motivo

La tentación más frecuente es buscar arte que «haga juego» con el terrazo: obras con motas, salpicaduras, patrones de puntos. En la práctica, suele funcionar peor de lo esperado. Dos superficies con un dibujo de escala parecida compiten, y la pared moteada sobre el suelo moteado puede volverse agotadora.

Primer plano de terrazo con fragmentos rojizos y negros y, arriba en la pared, la esquina de una lámina terracota

Funciona mejor el contraste de escala: si el terrazo tiene motas pequeñas, obras con formas grandes, planos de color amplios, líneas limpias. Si es un terrazo contemporáneo de motas grandes, obras más serenas, con mucho espacio vacío. La pared descansa del suelo y el suelo se aprecia más por contraste.

Recoger un color

El terrazo, mirado de cerca, contiene varios colores: el del cemento de fondo, blanco, gris, crema, rosado, y los de las piedras, que pueden ir del negro al rojo, del verde al ocre. Ahí está la paleta de la casa, esperando a ser leída.

Elegir una obra que recoja uno de esos colores, especialmente uno de los menos frecuentes, crea un vínculo sutil y elegante. Un terrazo crema con motas rojizas y negras invita a obras en terracota o en negro y hueso. Uno gris con motas blancas y verdes, a obras con verdes apagados o azul grisáceo. No hace falta que el visitante lo note conscientemente; la habitación simplemente se sentirá coherente.

Terrazo clásico, terrazo contemporáneo

Hay una diferencia de carácter entre los dos tipos. El terrazo clásico, el de los pisos de los años sesenta, suele ser de motas pequeñas y tonos cálidos o grises, y convive bien con interiores de mediados de siglo, madera de teca, muebles de líneas sencillas. Las obras de abstracción geométrica, formas orgánicas o paisajes suaves encajan con esa época sin caer en la imitación.

Suelo de terrazo contemporáneo de fragmento grande y colores, con una lámina monocroma en pared blanca

El terrazo contemporáneo, de motas grandes y colores llamativos, es un elemento de diseño en sí mismo, y pide un arte más contenido: obras de paleta reducida, monocromas o con un solo acento, para no sumar ruido.

La distancia

El terrazo y la obra rara vez están cerca: uno en el suelo, otra a metro y medio de altura. Lo que los conecta, además del color, son los muebles intermedios. Una alfombra lisa sobre un terrazo muy presente crea una pausa visual en el centro de la habitación y facilita que las paredes respiren. Un sofá de tono neutro hace de puente. Si el terrazo es el protagonista, conviene que las capas intermedias sean tranquilas.

Un suelo con memoria

El terrazo es uno de esos materiales que cuentan la historia de una casa. Elegir arte que lo respete, sin imitarlo ni competir con él, es una forma de continuar esa historia. Contraste de escala, un color recogido y paredes que respiran: con eso basta. Hablamos de la combinación de patrones en general en cómo combinar colores entre el arte y la habitación.

Sobre un terrazo cálido de motas rojizas, las terracotas de Luz del sur suelen encontrar su eco; sobre uno grisáceo, la paleta de Costa.

Para seguir leyendo: Cómo combinar arte y textiles estampados, Arte en interiores monocromáticos: textura y contraste y Cómo combinar arte abstracto y decoración vintage.

TiendaLáminas de arte en cuatro tamañosDescubrirGuía¿Qué tamaño elegir?Ver la guía